Susana Higuchi, historia de una lucha desde las entrañas del poder

PERÚ

En 1974 se casó con Alberto Fujimori y desde entonces padeció el maltrato de un hombre que postergó su relación para conquistar los altos mandos del poder peruano.

POR GONZALO RUIZ TOVAR09-12-2021 | 13:46

Susana Higuchi la ingeniera civil que muri en Lima a los 71 aos fue la mujer enfrent al entonces hombre ms poderoso de Per el presidente Alberto Fujimori Foto AFP
Susana Higuchi, la ingeniera civil que murió en Lima a los 71 años, fue la mujer enfrentó al entonces hombre más poderoso de Perú: el presidente Alberto Fujimori. Foto: AFP

Bajo la frágil apariencia de Susana Higuchi, la ingeniera civil que murió el pasado miércoles en Lima a los 71 años, se escondió el coraje de una mujer que sin muchas armas enfrentó en la década de 1990 al entonces hombre más poderoso de Perú: el presidente Alberto Fujimori, su esposo.

Fue Higuchi quien en marzo de 1992, cuando su cónyuge era aún un mandatario de rumbo incierto que tenía incluso ministros de izquierda, lanzó las primeras denuncias de corrupción contra un Gobierno que luego establecería récords internacionales en la materia.

«Reparten estropajos y utilizan mi nombre. Eso me indigna», dijo la entonces primera dama en referencia a dos hermanas de Fujimori y sus esposos, quienes, según su versión, se robaban lo mejor de millonarias donaciones que para los pobres de Perú hacían japoneses orgullosos de que uno de los suyos gobernara un país de la lejana Sudamérica.

Esa denuncia le costó a Higuchi un matrimonio de 18 años, la alejó de cuatro hijos adolescentes -incluida la después tres veces candidata presidencial Keiko Fujimori- la enrumbó en una carrera política propia y, posiblemente, marcó el inicio del deterioro de su salud física y mental.

En 1974, la novel empresaria de 24 años, cuya familia se dedicaba con éxito a la reparación de llantas de automóviles, se casó con un ingeniero agrónomo 12 años mayor -hijo de un sastre-, que sin mayor ambición llevaba una carrera de docente universitario.

El romance había nacido en las actividades de la comunidad de descendientes de japoneses, a la que pertenecían ambos, peruanos de primera generación. Fueron por 15 años una pareja anónima, normal, que se fortaleció con el nacimiento de dos niñas y dos niños entre 1975 y 1980.

Carrera política y crisis en la pareja

Todo cambió cuando, en 1989, Fujimori, el poco conocido rector de una universidad estatal especializada en carreras del agro, se lanzó como candidato a la presidencia y, por razones sobre las que se han escrito toneladas de libros, ganó.

Según biógrafos, es probable que para entonces ya hubiera problemas en el matrimonio. Pero, si los había, fueron bien ocultados y la bonita foto familiar ayudó a ganar simpatías.

Un mes después de la denuncia de Higuchi contra sus cuñadas y concuñados, que manejaban las donaciones mediante dos organizaciones no gubernamentales, Fujimori dio su «autogolpe» de Estado, asumió poderes omnímodos y desarrolló un Gobierno marcadamente de derecha.

«Keiko me abandonó. Prefirió el dinero sucio de su padre. Tiene la cara de diablo»

Susana Higuchi

La primera dama prácticamente desapareció. Por tiempo no se supo de ella. «Estoy presa en Palacio, me tienen con candado», le alcanzó a decir a un reportero que la ubicó. En ese momento, Fujimori no solo tenía todos los resortes del poder, sino que era inmensamente popular en un país que quería salir de una crisis profunda.

Por decisión del poderoso asesor de Inteligencia Vladimiro Montesinos, la familia se fue a vivir al principal cuartel del Ejército, y allí, según las denuncias, empeoró el maltrato. Años después, Higuchi aseguró que se la intentó asesinar mediante un envenenamiento sistemático y que se le aplicaron electrochoques para controlarla.

También, en una entrevista de televisión, el país oyó a Higuchi relatar cómo Fujimori supuestamente la persiguió con un machete. Ninguna de esas denuncias se pudo aclarar.

Higuchi obtuvo el divorcio en 1994 y se fue a vivir sola a una academia preuniversitaria de su propiedad. Ya para entonces, había sido reemplazada como primera dama por su hija mayor, Keiko, quien a los 19 años asumió esa función y arrancó la carrera política que la tiene hoy como principal líder la oposición.

«Nunca fue muy consistente como opositora. Daba la impresión de que era una persona insegura de sí misma»

Susana Higuchi

«Keiko me abandonó. Prefirió el dinero sucio de su padre. Tiene la cara de diablo», afirmó la ex primera dama sobre su hija en una entrevista con el semanario Caretas, cuando ya habían terminado, en 2000, los 10 años de Gobierno autoritario.

Antes, en 1995, Higuchi buscó ser candidata presidencial opositora cuando su exesposo buscaba la reelección. Se lo impidió una ley con nombre propio que les prohibía postularse a los cónyuges o excónyuges de mandatarios.

Quiso fundar un partido propio de centro, Armonía Siglo XXI, pero no tuvo éxito. De 2000 a 2006 fue congresista como invitada por un partido de centroderecha profundamente antifujimorista, el Frente Independiente Moralizador, pero su labor como parlamentaria pasó desapercibida.

«Nunca fue muy consistente como opositora. Daba la impresión de que era una persona insegura de sí misma. Siempre fue una voz incómoda para el fujimorismo, pero no demasiado peligrosa», opinó el periodista Luis Jochamowitz, cuyo libro Ciudadano Fujimori fue la primera gran biografía del exmandatario.

Los últimos días

Al final, retirada de la política, Higuchi se reconcilió con los hijos a los que acusaba de darle la espalda y quienes no solo no respaldaron sus denuncias, sino que deslizaron que eran producto de alteraciones psicológicas.

Así, se le vio algunas veces en la tarima en las campañas de Keiko en 2011, 2016 y 2021, siempre sin decir nada más allá que alguna frase aislada. Coinciden los testigos en que se le veía ida, desconcentrada e incluso algo incoherente cuando hablaba. Lucía siempre muy delgada, frágil, con inseguridades motoras.

Hace tres semanas, la familia anunció que estaba internada por un problema pulmonar grave. Luego se le trasladó al centro oncológico en que falleció. Todos los sectores políticos, incluido el Gobierno de Pedro Castillo, expresaron condolencias.

Fujimori, de 83 años, quien contrajo segundas nupcias con una empresaria japonesa de la que no se supo más desde que fue puesto preso en 2005, permanece entretanto hospitalizado por problemas cardiacos que, según sus hijos, son graves.

Dirigentes fujimoristas como la excongresista Luisa María Cuculiza han aprovechado para pedir un indulto para Fujimori, condenado a 25 años de cárcel como autor mediato de dos masacres en que murieron 25 personas en 1992.

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