Mujeres que limpian veredas y plazas temen perder su trabajo por reconversión de un programa porteño

– CABA

Distintas organizaciones involucradas en el programa «Veredas Limpias» denunciaron que este tipo de trabajo se verá modificado porque el programa vivirá una reconversión hacia proyectos productivos y temen que se desarticulen las cooperativas.

POR AGUSTINA RAMOS

La Milagros es una cooperativa integrada por 120 personas la mayora mujeres Foto Victoria Egurza
La Milagros es una cooperativa integrada por 120 personas, la mayoría mujeres. (Foto Victoria Egurza)

Seina, Mariela y Marilú son trabajadoras de La Milagros, una cooperativa con 120 personas que mantiene un convenio con el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño para llevar adelante el programa «Veredas Limpias» desde 2006, una política que corre el riesgo de ser desarticulada, según denunciaron organizaciones involucradas.

A las 8 de la mañana, las mujeres y algunos hombres de La Milagros se presentan a trabajar con remera blanca, pantalón azul, gorra, zapatos para la tarea y rastrillos en el marco de la Unidad de Gestión de Intervención Social (UGIS) para limpiar las veredas, plazas y parques de barrios populares como Villa Lugano, Villa Soldati, Bajo Flores y Barracas.

Su labor es «muy importante», especialmente para sus trabajadoras, quienes gracias a la cooperativa pudieron terminar el secundario, lograr una independencia económica y conjugar el trabajo con el cuidado de sus hijas e hijos, según cuentan ellas a Télam.

Sin embargo, distintas organizaciones involucradas en Veredas Limpias denuncian que este tipo de trabajo se verá modificado porque el programa vivirá una reconversión hacia proyectos productivos y temen que se desarticulen las cooperativas además de desconocer lo que ocurrirá con los insumos y maquinaria necesarios.

El programa Veredas Limpias corre el riesgo de desaparecer Foto Victoria Egurza
El programa «Veredas Limpias» corre el riesgo de desaparecer. (Foto Victoria Egurza)

«Ellos no tienen una visión de mejorar, sino de precarizar más aún. De hecho, la Ministra (de Desarrollo Humano y Hábitat, María Migliore) nos dijo que esto es como el ‘Potenciar Trabajo’, un plan. Nosotros le dijimos: mirá esto no es un plan, es un trabajo. Los compañeros tienen vacaciones, hay un presentismo», dijo a Télam Seina Gómez, de 28 años, bajo la sombra de un árbol en una plazoleta de Barracas que la resguarda a ella y su hijo del sol incendiario de diciembre en la ciudad.

Hace 10 años, cuando Seina tenía 18 y estaba terminando el secundario ingresó a trabajar en la cooperativa de trabajo La Milagros, perteneciente a la organización Barrios de Pie.

«Para mí fue como mi primer empleo joven. Estaba contentísima. En ese momento era 800 pesos el sueldo, me acuerdo. Para mí era un montón porque de mínima me podía solventar los gastos. Mi grupo familiar estaba compuesto por mi mamá que es soltera y mis dos hermanas; entonces ahí ya me podía comprar mis cosas y ayudar también en mi casa», contó la mujer para quien la cooperativa le permitió terminar el secundario y proyectar estudiar una carrera.

Cuando ingresó se codeaba con compañeras y compañeros más grandes, lo cual fue «todo un desafío».

«Los compañeros decían: ‘Ay estos jóvenes seguro que no van a durar ni dos semanas’. Entonces era demostrar que estaban equivocados, que los jóvenes también podemos ser responsables con el laburo», explicó Seina, que un año después de comenzar a trabajar pasó a ser jefa de cuadrilla.

Las mujeres gracias a la cooperativa pudieron terminar el secundario lograr una independencia econmica y cuidar de sus hijas e hijos Foto Victoria Egurza
Las mujeres, gracias a la cooperativa, pudieron terminar el secundario, lograr una independencia económica y cuidar de sus hijas e hijos. (Foto Victoria Egurza)

Actualmente, se la «trata de rebuscar» vendiendo también zapatos por internet en los momentos libres que tiene entre el trabajo y cuidar a su hijo para poder llegar a fin de mes.

«Si realmente el gobierno tiene la intención de mejorar este programa que sea eso, mejorar. Para eso que construya una mesa de trabajo con nosotros que justamente somos los que venimos siguiendo esto«, reclamó Seina, militante de Barrios de Pie.

La Milagros

La Milagros está compuesta por 120 personas que trabajan de 8 a 12 limpiando veredas, plazas y parques a partir del programa «Veredas Limpias» y perciben un sueldo de 14.700 pesos mensuales, con un contrato que se renuevan cada 12 meses.

El 80% de sus integrantes son mujeres y la mayoría son sostén de hogares, por lo que algunas de ellas tienen permitido llegar entre 10 y 15 minutos más tarde, un horario contemplado para que puedan llevar a sus hijas e hijos a la escuela.

«Siempre en las crisis un montón de compañeras son las que laburan en los comedores, son promotoras de género, de salud. Ante esa situación nosotros abrimos la cooperativa como una herramienta de trabajo y que las compañeras puedan trabajar», describió Seina.

Mariela Cardozo, de 32 años y vecina de Villa Lugano, comenzó a trabajar en los inicios de la cooperativa, en 2012, y hoy es supervisora, un rol que implica recorrer las cuadrillas, tener reuniones semanales con las y los coordinadores para ver cómo se encuentran los equipos, además de encargarse de tareas administrativas.

Sobre sus inicios recordó: «En ese momento yo estaba soltera, tenía una nena de un año y fue una gran ayuda como intervención social».

Por ese entonces le había costado conseguir un trabajo porque estaba terminando el secundario y cursando un embarazo, además de que se había separado y vivía una situación económica complicada.

«Estaba en una relación tóxica y me costaba salir de eso. Yo dependía de mi pareja y en eso las reuniones, la compañía y el laburo me ayudaron mucho. Me hicieron abrir los ojos y valorarme como mujer. Así pude sostenerme yo y a mi hija», contó Mariela sobre la cooperativa y la organización de la que forma parte.

La cooperativa de trabajo La Milagros pertenece a la organizacin Barrios de PieFoto Victoria Egurza
La cooperativa de trabajo La Milagros pertenece a la organización Barrios de Pie.(Foto Victoria Egurza)

Marilú Mereles, de 36 años y de Barracas, también comenzó a trabajar en la cooperativa luego de separarse de una pareja y estando a cargo de su hija de tres años.

En ese entonces, siete años atrás, era madre soltera y ahora volvió a estar en pareja, tiene dos niñas de 10 y 4 años y «por suerte» -aseguró- consiguió vacantes para llevarlas a escuelas con jornada completa.

Del trabajo valoró que «son cuatro horas».

«La mayoría somos madres, que mientras se van los chicos a las escuelas nosotras trabajamos acá. Llegamos al mediodía y hacemos cosas o buscamos a los chicos también. Nos da esa posibilidad», explicó.

«Esto te hace crecer, no te hace sentir sola. Te hace sentir que vos podés tener tu propio trabajo», insistió Marilú, sentada sobre las raíces de un árbol y a la sombra porque los zapatos que usa son «duros» como para conversar parada.

«Es muy importante para nosotros este trabajo. Por eso la preocupación es bastante. Sería muy triste perderlo. Por más que cobremos muy poco, llevamos algo», concluyó.

El Gobierno de CABA afirma que Veredas Limpias tendrá un nuevo «enfoque productivo»

El Gobierno porteño afirmó que el programa Veredas Limpias en el que trabajan unas 2.000 personas no concluirá, sino que tendrá un nuevo «enfoque productivo», ante los cuestionamientos de quienes participan en esa iniciativa desde su puesta en marcha en 2012.

Cuánto durarán los contratos, quiénes suministrarán los insumos y las maquinarias necesarias para la reconversión hacia proyectos productivos, o si el programa se volverá un «plan social» y el pago se continuará dando a las cooperativas o, en cambio, a las y los trabajadores de forma particular, son algunas de las preguntas que levantan las y los cooperativistas que desarrollan tareas de limpieza en plazas y veredas de la Ciudad.

«No estamos finalizando el programa Veredas Limpias ni se cortó ningún convenio. Desde finales del año pasado venimos trabajando para darle al programa un enfoque productivo», explicaron a Télam fuentes del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño que encabeza María Migliore.

La reconversión implica que «un porcentaje de la nómina de trabajadores comience a transformarse para trabajar en proyectos productivos» y «los convenios del programa van a mantener el plazo de 12 meses», sostuvieron.

En 2006, el Decreto N° 1939 creó el programa «Veredas Limpias» porque «es objetivo de acción del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires crear fuentes de empleo y por intermedio de organizaciones sociales constituidas en cooperativas, contribuir a la inclusión en el mercado laboral de la población más vulnerable», detalló esa norma.

Del programa forman parte 18 organizaciones sociales que nuclean a 1.964 personas que trabajan en 47 zonas de la Ciudad de lunes a viernes limpiando y embelleciendo veredas, parques y plazas.

«Ellos nos dicen que como organizaciones tenemos lugar, locales, pero la realidad es que son comedores, merenderos que son espacios reducidos. ¿A dónde metés a la gente a laburar?», señaló en diálogo con esta agencia Mariela Cardozo, trabajadora de la cooperativa La Milagros, una de las que participa del programa, en relación al espacio y los insumos necesarios para la reconversión productiva.

Desde el Ministerio no respondieron si el Gobierno solventará este gasto y tampoco si el pago continuará siendo dirigido a las cooperativas o a las y los trabajadores de forma particular.

«Si es algo para bien y tiene un mejoramiento, buenísimo. Yo creo que si está clara la situación y se contemplan todos los derechos de los compañeros obviamente que lo van a aceptar», concluyó Cardozo.

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