3 claves a tener en cuenta sobre la inflación de junio

Ayer se publicó el dato de inflación y alcanzamos el nivel más bajo del año, aunque en el primer semestre llegamos a lo proyectado para todo 2019. Entonces, ¿son buenas noticias?

¿Cómo van a seguir los precios?
¿Cómo van a seguir los precios?

En el mes de junio hubo un 2,7% de incremento de precios al consumidor, lo que da por resultado un aumento del 22,4% en el primer semestre del año. Para que dimensionemos es casi lo que estaba estimado de inflación para todo 2019 en el presupuesto (23%).

Si comparamos con junio de 2018 la inflación fue del 55,8% que si bien es un número altísimo al menos comienza a reducirse en relación al 57,3% que tuvimos de mayo del año pasado a este año. No son menores estos ritmos de crecimiento de los precios pero se mantiene el camino descendente de la inflación inaugurado después del pico de marzo, cuando los precios crecieron un 4,7% en el mes. 

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¿A qué se debe la desaceleración de la inflación?

En primer lugar, está la estabilidad en el mercado cambiario. Desde que se anunció la aprobación del poder de intervención directa (para vender dólares) del Banco Central por parte del FMI reina la pax cambiaria. Esto no quiere decir que se mantuvo el  mismo tipo de cambio, pero si que no hubo saltos en la cotización. Esto mantuvo estables los precios que se referencian en dólares, que no generaron presiones inflacionarias.

En paralelo tenemos la recesión económica, acompañada por una política monetaria estricta que contrae la cantidad de pesos circulando en la economía con una tasa de interés que viene bajando pero se mantiene arriba del 55%.

Otro punto central tiene que ver con el congelamiento de tarifas de servicios públicos hasta después de las elecciones. Las medidas tomadas luego de la publicación de la inflación de marzo, que tienen que ver con mantener el precio de las tarifas y el aplanamiento de la factura de gas (que se pagará en verano) surtió efecto y evitó presiones en los precios.

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¿Qué debemos tener en cuenta?

Un punto central tiene que ver con que, si bien la inflación se esta desacelerando, el nivel de aumento mensual sigue siendo muy alto y marca las dificultades que hay para reducirla. 

Incluso en el último informe sobre la evolución de nuestra economía del FMI se menciona a la inflación inercial como ese piso del 2% que será muy difícil perforar. ¿Por qué? Después de 3 años de inflación anual mayor al 30% y con un 2018 que rompió récord empieza a reinar una actualización de precios constante, donde todos acomodan expectativas al alza de los precios.

Por otro lado, tenemos la inflación mayorista (siempre hablamos de la inflación en los precios al consumidor) que viene siendo mucho más alta que la minorista y marca presiones hacia los precios góndola para actualizar los márgenes de ganancia.

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¿Qué esperar?

Según el último relevamiento de expectativas (REM) del BCRA, los participantes de la encuesta prevén que, a lo largo del primer semestre de 2019, los precios minoristas evidencien una trayectoria descendente, pero nunca por debajo del 2,5% mensual y finalizarían el año con una suba de 40,3%. 

El FMI tiene estimaciones similares. El organismo, ahora dirigido por David Lipton, estimó que en 2019 el aumento de precios promedio será de 40%. 

La evolución de los precios, dada la recesión económica actual y el congelamiento de las tarifas hasta después de las elecciones, dependerá de cómo evolucione el tipo de cambio (de haber saltos en el valor del dólar esto marcará presiones a la alza de los precios).

Sin embargo, hay acuerdo entre economistas en que la estabilidad cambiaria se mantendrá hasta después de las elecciones por el poder del BCRA de intervenir vendiendo dólares directamente para controlar el precio de la divisa.

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