Por Conrado Moreno

La última vez que Luis Alberto Niz habló con su padre, le dijo que el 7 de diciembre se casaba con Alejandra Morales, de quien era novio desde el 2012. Esa llamada se realizó el 8 de noviembre desde Ushuaia, donde el tripulante se encontraba junto a sus compañeros del submarino ARA San Juan participando de ejercicios militares en aguas del Canal del Beagle, frente a las costas de Tierra del Fuego. Lo que pasó después es historia: el navío partió hacia el puerto de Mar del Plata y el 15 de noviembre emitió la última comunicación con tierra firme.

Desde ese momento, y hace ya un año, 44 familias siguen esperando a sus héroes. “No hay que bajar los brazos porque si lo haces, te caes y no te levanta nadie. A mi hijo voy a seguir esperándolo toda la vida”, contó en diálogo con Crónica, Luis Antonio Niz, padre del tripulante de 27 años que zarpó siguiendo su sueño de navegar y aprender de la profesión que siempre amó.

Antonio, entre el orgullo y la angustia, recuerda a su hijo como un chico alegre, trabajador y valiente, como alguien corajudo y dispuesto a los riesgos. “Uno se acuerda de algunas cosas y llora; me pasa todos días. Mi hijo es una persona ejemplar, tuvo el mejor promedio en su grupo de submarinistas y estaba en constante aprendizaje. Lo que pasó fue y es muy doloroso para un padre, pero lo importante es no caerse, por eso lo recuerdo siempre con su sonrisa y por su increíble coraje”, resumió Niz. Entre las historias de los 44 tripulantes, la de Alberto resaltó porque el joven iba a casarse unas semanas después de la desaparición del submarino.

Ese sueño del casamiento se frustró exactamente hace un año, a las 7:40 de la mañana del miércoles 15 de noviembre del año pasado, cuando se registró el último contacto con elARA San Juan“Mi hijo pidió no subir al submarino en ese último viaje porque se iba a casar a las pocas semanas, pero le dijeron que tenía que ir igual. En una de sus tantas indebidas frases, el ministro Oscar Aguad argumentó que ‘ellos se subieron porque quisieron’, pero era mentira. A mi hijo lo obligaron a subir”, apuntó Niz, a la vez que afirmó que “la Armada Argentina sabe dónde está el submarino, pero no quieren revelar la posición porque nunca tendría que haber estado ahí”.

A un año de la tragedia, Alberto confía en que a su hijo lo van a encontrar y elige recordarlo como un gran hombre: “Te hablo a vos, hijo, estoy orgulloso de tus logros. Extraño tu sonrisa y tus asados. Te voy a estar esperando toda mi vida”.