Por Matías Resano 
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En las inmediaciones de la Escuela de Enseñanza Media N° 3 de Luis Guillón se convocaron este martes los alumnos exigiendo que respeten el derecho a estudiar de uno de sus compañeros, quien se encuentra en silla de ruedas. Por lo tanto, para continuar con su ciclo lectivo, el joven requiere de un acompañante terapéutico, a quien le fue negado el ingreso al establecimiento por parte de las autoridades.

“Es increíble que a esta altura me esté haciendo mala sangre”, son las primeras palabras que expuso Aaron Uriarte en su cuenta de Facebook, reflejando el tormento que lo azota en los últimos días. El joven, de 18 años, presenta un cuadro de discapacidad motriz, sólo mueve con esfuerzo uno de sus brazos, y también tiene dificultades al hablar.

No obstante, cursa sus estudios en la Escuela de Enseñanza Media N° 3, de la localidad bonaerense de Luis Guillón, entidad a la que asiste hace cinco años con la presencia de un acompañante terapéutico. Sin embargo, la dirección del mencionado centro educativo le prohibió el ingreso al asistente de Uriarte, poniendo peligro la continuidad de su año escolar.

En este sentido, el propio Aaron señaló en su escrito que la necesidad de un personal médico acompañándolo se profundizó “el año pasado cuando me tocó un salón que tenía un escalón que no me permitía ingresar con comodidad”. Por ello, “sólo mis compañeros y Damián -su acompañante- podían ayudarme mientras construían la rampa”.

A su vez, el estudiante dejó en claro que “es la única persona que me puede asistir en mis necesidades como ir al baño y demás. Pero ahora no quieren que entre al colegio poniendo como excusa la falta de una orden de mi médico que diga que debo concurrir al colegio con asistente, cuando presenté copia de mi certificado de discapacidad donde aclara que lo necesito”.

El desgarrador mensaje del chico que se destaca en boccias, una práctica deportiva similar a las bochas pero adaptada para discapacitados, se viralizó inmediatamente en las redes sociales. Al mismo tiempo, los jóvenes que concurren a la Media N° 3, en la mañana de este martes se congregaron en el acceso principal al edificio escolar con diferentes carteles que exhibían la misma frase: “Sin ingresar”.

Por este desamparo, Aaron confesó, con marcado dolor, que “yo tengo el derecho a estudiar y terminar el secundario como todos. Pero con este capricho estarían violando esos derechos, los de igualdad e inclusión”.