Por Matías Resano

mresano@cronica.com.ar

Con una fortaleza admirable, Luciana Caudeli lleva adelante una intensa búsqueda de su madre biológica, quien la dio en adopción cuando apenas tenía unas horas de vida. La joven, oriunda de la localidad bonaerense de San Martín, tomó conocimiento de semejante situación hace sólo dos años, luego de una discusión con su papá. A partir de entonces, por sus propios medios, mueve cielo y tierra para llegar a sus orígenes.

Un altercado con quien ella creía que era su papá biológico desencadenó en una verdad que Luciana conocía en su interior desde hacía tiempo. Primero generó tormento y luego dio paso a una intensa lucha por conocer su verdadera identidad. Dos años pasaron de aquella revelación que alteró la vida de la joven, de 27 años, y hasta el momento no ha logrado saber quién es su madre biológica. En este sentido, Caudeli señaló a Crónica que “cuando mi papá del corazón me dijo eso, empecé a preguntarle al resto de mi familia y me contaron que mi mamá era de Caseros, tenía 15 años cuando me tuvo y que, debido a su corta edad, su papá, que era militar, decidió que me dieran en adopción”. Luciana, entonces, consultó su libreta sanitaria, en la que “vi que el primer análisis médico que me practican es el 21 de septiembre de 1990, y aclara: “A 6 días de su nacimiento“. “Pero en mi documento de identidad, la fecha de nacimiento es el 12 de octubre. Ese momento fue horrible porque sentí que mi vida había sido una mentira”, expresó.

En base a las pocas precisiones recogidas en su minucioso intento por descubrir sus raíces, ella encontró un obstáculo más, dado que “me dijeron que tenía dos vías para encontrar a mi mamᔓLa legal, en la que al informar que no soy hija de mi papá, me tienen que hacer un ADN, y después le iniciarían una causa a él porque no hay papeles de adopción. Eso no lo voy a hacer, sería ir en contra de quien me protegió toda la vida”. Y en segundo lugar “buscarla por mis propios medios, como lo estoy haciendo, difundiendo mi causa”. En ese camino, “me contaron quién fue la partera, sé que vive cerca de mi casa, por eso pronto iré a visitarla para que me ayude”, detalló Luciana.

Hacía mucho tiempo que sentía que no era hija de este matrimonio, era algo raro, que no me cerraba. Pero siete años antes, después de que una de mis hermanas me reconociera que era adoptada, le pregunté a toda la familia y me lo negaron”, cuenta. Ya enterada de la verdad, Luciana confiesa que atravesó “un montón de sensaciones“. “Primero fue angustia, luego entendí que no puedo juzgar a nadie, ni a mis papás adoptivos ni a a mi mamá biológica, porque no sé lo que pasó. Sí me dolió que hayan cambiado la fecha de nacimiento porque sentí que me alteraron la identidad”. Luciana pide a todo aquel que tenga algún dato sobre su madre que se comunique con ella a través