El asesinato por la espalda de un chico de once años: una tragedia con varios responsables

El asesinato por la espalda de un chico de once años: una tragedia con varios responsables

La crónica puede resumirse de la siguiente manera: un grupo de chicos volvía de correr picadas en moto, no se detuvieron ante la policía que quiso identificarlos, los efectivos los persiguieron, les dispararon y Facundo Burgos, de 11 años, que iba como acompañante de otro muchacho, resultó muerto de un tiro en la nuca.

Pero más allá de esto, vale preguntarse por las razones de esta ola de casos de gatillo fácil que lleva varias semanas y que les costó la vida a varias personas, algunos incluso adolecentes, en mano de policías envalentonados.

¿Envalentonados por qué? No es para menos: el propio presidente de la Nación y su ministra de Seguridad avalaron de manera enfática y explícita al policía Luis Chocobar, quien ejecutó una pena civil extrajudicial en las calles de la Boca dando inicio a esta terrorífica saga.

Es oportuno repasar las palabras del mandatario y de la ministra en aquella ocasión, cuando recibieron con honores a quien acababa de fusilar por la espalda a un asaltante que había herido gravemente a un turista, pero que en ese momento solo huía y ya no representaba peligro para él ni para quienes estaban cerca.

“Estoy orgulloso de que haya un policía como vos al servicio de los ciudadanos. Hiciste lo que hay que hacer”, le expresó el mandatario, como si se tratara de un verdadero héroe.

Incluso con el procesamiento de Chocobar ratificado por la cámara, Macri continuó desafiando a la Justicia -y a la ley-. “No entiendo cómo la Justicia dice que se excedió”, expresó el jefe de Estado, pese a que ya se habían visto en reiteradas ocasiones las imágenes en video que no dejan lugar a ninguna duda.

La ministra Bullrich, en tanto, prometió apoyo legal para quien se encuentra procesado actualmente por homicidio agravado.

Con semejante respaldo, más los antecedentes de cerrada defensa oficial hacia las fuerzas de seguridad en los casos Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, no debería llamar la atención la confianza con la que efectivos policiales de todo el país salen a las calles a ejecutar penas sumarias sin temor a quedar desamparados ante los jueces.

Tanta es la identificación con Chocobar de los agentes tucumanos que asesinaron a Facundo Burgos que hasta intentaron defenderse de la misma manera que él: mintiendo. En una primera instancia, dijeron que los jóvenes les habían disparado desde la moto. Sin embargo, las pericias ordenadas por la fiscal arrojaron que las vainas recolectadas fueron disparadas solo por los policías.

En definitiva: es bueno saber quién apretó el gatillo, y hay que luchar por que se haga justicia. Pero no hay que olvidar quiénes fueron los que dieron la señal, desde los lugares más encumbrados del Estado, para que un asesino con uniforme dé rienda suelta a sus peores impulsos.