El vecino de Palermo que a fines de julio mató a un grafitero de 17 años al confundirlo con un delincuente fue liberado, pero permanece imputado por “homicidio en uso excesivo de la legítima defensa”. El hombre fue excarcelado tras matar de un tiro a Cristian Felipe Martínez Rodríguez, un colombiano que estaba haciendo un grafiti en el mural de una fábrica ubicada en Gascón y Córdoba.

El vecino le disparó desde un piso de abajo. El joven se encontraba sentado en el alero del aire acondicionado de una casa tras haber estado pintando el muro de una fábrica. Después de plasmar su arte, Martínez Rodríguez emprendió a las 4:15 el descenso de la casa que había usado como andamio.

Cruzó el patio y se sentó en el alero mientras sus amigos lo esperaban en la calle. Pero entonces se escuchó el primer disparo, una advertencia de un hombre descripto como “entre canoso o rubio, robusto, anchito, con camiseta blanca y clara“. Martínez Rodríguez intentó explicar a los gritos que no era un ladrón sino un grafitero, pero el vecino disparó por segunda vez. El grafitero quedó “paralizado” y se bajó de un salto del alero, pero murió poco después.