La investigación iniciada tiempo atrás tuvo como desenlace la detención del pediatra Ricardo Russo, quien está acusado de producir y distribuir pornografía infantil, y que fue detenido en el estacionamiento del Hospital Garrahan por miembros de la dirección general de Prevención e Investigación de Delitos Tecnológicos y la Sección Ciberdelitos Contra la Infancia Niñez y Adolescencia de la Policía de la Ciudad.

Con la orden firmada por la Jueza en lo Penal, Contravencional y de Faltas 24, María Doti, los efectivos de seguridad esperaron a Russo en el sector de estacionamientos del hospital y cuando éste salía junto a dos personas, fue abordado cuando se aprestaba a retirarse en su auto. La policía le secuestró sus pertenencias, entre ellas un teléfono celular y un pendrive que serán peritados, y le leyeron los fundamentos de la detención.

La detención llegó después de una serie de siete allanamientos, todos a inmuebles de la ciudad de Buenos Aires, realizados desde hace seis meses. Uno de los procedimientos recientes fue en la casa del acusado. Allí, los investigadores encontraron una gran cantidad de fotos y videos con imágenes que muestran actos explícitos de sexo que involucran desde bebés de seis meses hasta adolescentes.

En el material secuestrado (computadoras, pendrive) en la vivienda de Russo, “se encuentran pruebas muy contundentes y fuertes, con chicos siendo abusados”, aseguró el secretario de Justicia y Seguridad de la Ciudad, Marcelo D’Alessandro, quien deslizó también que en parte del material se lo veía al propio Russo como protagonista. Algunas imágenes halladas entre sus dispositivos fueron grabadas en un ámbito aparentemente hospitalario, ya que se veían camillas.

La investigación que encabeza la fiscal Daniela Dupuy, a cargo de la Fiscalía Especializada en Delitos Informáticos de la Ciudad, señala a Russo como parte de una red detectada a través de una investigación comenzada por un reporte de Homeland Security Investigations (HSI) en Estados Unidos que fue enviado a Brasil y de allí a la Justicia porteña: el reporte apuntaba a una serie de contactos que orbitaban alrededor de una dirección IP en particular.

El médico fue identificado gracias a que distribuía material en la red P2P eMule, curiosamente uno de los focos más observados por los investigadores de tráfico de pornografía infantil en la Argentina, un programa en red empleado a comienzos de la década pasada para compartir música y video similar al Napster que quedó en desuso aunque su red siguió activa.