“Bella Italia”: emotivo programa ofrecerá la Filarmónica

Para el viernes 26, destacadísimos compositores fueron elegidos para la conformación de un programa que tendrá como solista invitado al oboísta italiano Gianfranco Bortolato y contará con la dirección de Pablo Herrero Pondal.

La Orquesta Filarmónica de Mendoza ofrecerá, el próximo viernes, a las 21, el concierto Bella Italia, un espectáculo que llevará al público por distintas emociones. Se interpretará un programa que incluye a icónicos compositores italianos, destacados compositores ingleses y franceses y un contemporáneo suizo. 

Además, se contará con la visita del prestigioso oboísta italiano Gianfranco Bortolato, quien llega gracias a un acuerdo de cooperación establecido por el Ministerio de Cultura y Turismo de Mendoza con el Instituto Italiano Di Cultura Di Córdoba y Consulado de Italia en Mendoza.

Bajo la dirección del director de la Orquesta Filarmónica de Mendoza, Pablo Herrero Pondal, el programa estará compuesto por Soliloquio, de Edward Elgar; Les couleurs de l’eau (los colores del agua), de Gotthard Odermatt; Preludio al Acto 1, de La Traviata y Nabucco, Obertura, de Giuseppe Verdi; Carnaval Romano, Obertura, de Hernánd Berlioz, y Tarantella, de Ruggero Leoncavallo. 

Las entradas para el concierto de este viernes tienen un valor de $500 y se pueden adquirir en entradaweb.com.ar o en la boletería, el jueves 25 y viernes 26, de 18 a 21.

Edward Elgar: Soliloquio

Soliloquio Soliloquy es una pieza para oboe acompañado de piano, escrita en 1930 por el compositor inglés Edward Elgar (1854-1934). Muchas de sus obras forman parte del repertorio clásico de concierto británico e internacional. La mayoría de las influencias musicales de Elgar no provenían de Inglaterra sino de la Europa continental.

Soliloquio fue el único movimiento que escribió de una proyectada suite para oboe y cuerdas, que habría sido dedicada al célebre oboísta también inglés Léon Goossens. Respecto a Goossens, se hizo famoso por un sonido excepcionalmente agradable, que ningún otro oboísta podía igualar. El manuscrito de Soliloquio fue donado a la British Library. Fue otro compositor también inglés, Gordon Jacob, quien la orquestó y, finalmente, fue estrenada en 1967. Con una duración aproximada de cuatro minutos, la obra nos presenta una armonía de carácter exótico, mientras que el oboe realiza una melodía escrita a modo de cadencia.

Gotthard Odermatt: Les couleurs de l’eau (los colores del agua)

Gotthard Odermatt es un compositor contemporáneo de origen suizo. Comenzó a tomar clases de piano y flauta dulce, a una edad temprana y recibió clases de oboe a los doce años. Tras terminar el bachillerato, estudió oboe con Louise Pellerin, en el Conservatorio de Zúrich, obteniendo, a partir de allí, un sinnúmero de distinciones. Gotthard Odermatt también toca música de cámara. Como oboísta, toca en conjuntos que van desde dúos hasta octetos y ha tocado en varios grupos de música de cámara.

En 2016, tuvo lugar el estreno del concierto para oboe Les couleurs de l’eau, Op. 22b, una bellísima versión orquestal de la sonata para oboe del mismo nombre, estrenada en 2014, en la Musikwoche Hitzacker.

Giuseppe Verdi: Preludio al Acto 1 de La Traviata, Nabucco, Obertura

Giuseppe Fortunino Francesco Verdi (1813 -1901) fue un compositor romántico italiano de ópera, uno de los más importantes de todos los tiempos. Su obra sirve de puente entre el belcanto de Rossini, Donizetti y Bellini y la corriente del verismo y Puccini.

En sus primeras óperas, mostró simpatía por el movimiento del Risorgimento, que buscaba la unificación de Italia. También participó brevemente como político elegido. El coro «Va, pensiero» de su tercera ópera, Nabucco (1842) —y coros similares en óperas posteriores—, estaban muy en el espíritu del movimiento de unificación y se llegó a considerar al propio compositor como un representante de estos ideales. Sin embargo, Verdi, una persona intensamente reservada, no trató de congraciarse con los movimientos populares y, a medida que tuvo éxito profesional, redujo su carga de trabajo operístico y buscó establecerse como terrateniente en su región natal. Sorprendió al mundo musical al regresar, después de su éxito con la ópera Aida (1871), con tres obras maestras tardías: su Réquiem (1874) y las óperas Otelo (1887) y Falstaff (1893). Fue autor de algunos de los títulos más populares del repertorio lírico, como los que componen su trilogía popular o romántica de su período medio: Rigoletto, El trovador y La Traviata.

Hector Berlioz: Carnaval Romano, Obertura

Hector Berlioz (1803-1869) fue un compositor francés y figura destacada del romanticismo. Su Carnaval Romano ha sido ampliamente elogiado, desde su primera ejecución (1844). Es la más bella y vibrante de las oberturas de Berlioz, a pesar de su singular origen. Nació del deseo de salvar algo de la música de la ópera Benvenuto Cellini, sepultada en un huracán de silbidos seis años antes. Consta, esencialmente, de dos fragmentos de la ópera, trabajados para orquesta con la habilidad portentosa que Berlioz sabía desplegar en esta clase de desafíos.

Tiene un ingenioso final, en el que tres elementos convergen un instante, como para simbolizar el amor apasionado de los personajes de “Benvenuto” y “Teresa”, en medio del bullicioso torbellino del carnaval.

Ruggero Leoncavallo: Tarantella

Ruggero Leoncavallo (1857-1919) fue un compositor italiano, uno de los principales exponentes del verismo (realismo) en la ópera como reacción frente al romanticismo dominante de su época. Nació en Nápoles, hijo de un oficial de policía napolitano y estudió en el conservatorio de esta ciudad, donde entró a los 9 años. Cursó composición con Lauro Rossi. Carente de recursos, llevó una vida azarosa hasta que influido por la ópera Cavalleria Rusticana, del compositor italiano Pietro Mascagni, escribió la Ópera I Pagliacci, que obtuvo un gran éxito. Desde que se estrenó en Milán, Italia, en 1892 no ha disminuido su popularidad. Otras dos óperas suyas, La Bohème homónima de la obra de Giacomo Puccini (1897) y Zaza (1900), consiguieron un éxito relativo, pero el gran proyecto de su vida era componer una trilogía renacentista. Se llamaría Crepusculum; sólo se estrenó la primera parte, Il Medici (1893), que no tuvo gran éxito. Leoncavallo murió a los 61 años, contrariado por no haber podido repetir el éxito de I Pagliacci. Es el autor de la conocida canción Mattinata, escrita en 1903 para el famoso tenor Enrico Caruso.

Respecto a la Tarantela: según las creencias, era un baile para curar a un paciente que sufría una mordedura de tarántula.  Baile originario de la región de Puglia. Es popular más particularmente en Calabria, así como en Nápoles. La tarantela se puede acompañar con guitarra, gaita, lyra o acordeón diatónico, pero también se puede acompañar con pandereta.

Solista invitado: maestro Gianfranco Bortolato

Nacido en Venecia, Gianfranco Bortolato es una de las figuras oboístas italianas más relevantes de su generación. Inició los estudios de oboe en el Conservatorio “B. Marcello”, de su ciudad natal, con el profesor B. Baldan, graduándose con las más altas calificaciones. Entre los años 1990 a 1995, ejerció como Primer oboe solista de la Orquesta Sinfónica de San Remo. Fue el primer oboísta italiano en interpretar la obra Trittico, de A. Dorati, para oboe, oboe d’amore y Corno Inglés, que ha sido objeto de un estudio para una tesis de graduación en la Universidad de Indiana (USA).

Desde octubre de 1998, es Primer Oboe Solista de la Orquesta del Teatro de la Ópera de Roma. En 1995, obtuvo el Primer premio en el Concurso Nacional para Oboe de Venecia. Ha efectuado giras por diversos países y ciudades como Túnez, Malta, España, Estados Unidos de Norteamérica, Argentina, Francia, México, Venezuela, Perú, Guatemala, Colombia etc. 
Con el quinteto que integra Avant-Garde y los Interpreti Veneziani ha tocado en México, Colombia, Venezuela y Perú. Como solista también ha tocado por todo el mundo y tiene un enorme prestigio entre sus pares.

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