La de este martes fue la jornada más trágica y violenta en Bolivia, desde que el 10 de noviembre se concretó el golpe de estado cívico-militar que desalojó del poder a Evo Morales e impuso por la fuerza a una mandataria ilegítima y autoproclamda, que en las elecciones del 20 de octubre sacó apenas 30 mil votos contra los casi 4 millones que cosechó el legítimo presidente depuesto.

Desde entonces se sucedieron las protestas, marchas y movilizaciones de campesinos e indígenas para rechazar la asonada militar y reclamar la rneuncia de Jeanine Añez, la usurpadora de la presidencia.

Desde entonces los muertos y heridos a manos de las fuerzas policiales y el ejército boliviano se cuentan de a centenares y lo señalamos de este modo genérico, porque aún es imposible establecer una cifra aproximada que de cuenta de la realidad.

SIn embargo, la jornada del martes ha sido hasta ahora la más sangrienta de todas, con una represión a mansalva por parte del ejército, con tanques, aviones y helicópteros sobre la población civil que se desplazaba pacíficamente desde Senkata, en las cercanías de El Alto, hacia La Paz para rodear la capital boliviana y presionar a las autoridades autoimpuestas y exigirles la renuncia y el llamado a elecciones sin proscripciones.

Los testimonios que se recogieron durante toda la jornada dan cuenta de que lo que se perpetró allí fue una verdadera masacre, comparable con un exterminio racial ya que todas las víctimas fueron campesinos e indígenas de casi todas las comunidades aborigenes que componen la mayoría de la población boliviana.

La intensidad de la persecución y represión ante las masivas movilizaciones que exigen además el retorno del legítimo presidente Evo Morales Ayma a Bolivia deja a Bolivia al borde de una guerra civil que se puede desatar en cualquier momento si los orgnaismos internacionales -.con la excepción de la OEA que participó activamente en la elaboración del golpe- no intervienen a tiempo.

La prensa local adicta a los golpistas no da cuenta de los hechos que se suceden minuto a minuto y la prensa extranjera es hostigada, reprimida y hasta expulsada para que no se conozca en el mundo lo que está ocurriendo allí.

La presidenta autoimpuesta Jeanine Añez llegó al colmo de intervenir el periódico oficial del Estado, “Cambio”, un diario que nació con el mandato del presidente Evo Morales y que se ha destacado por ser plural y veraz en la información para los bolivianos. 

Después de 10 años de trabajo periodístico, es el 17 de noviembre cuando el gobierno de facto lo interviene y le cambia el nombre por el de “Bolivia”, pero conservando la leyenda del Estado Plurinacional de Bolivia.

De modo que las únicas fuentes son las redes sociales, a las que los propios participantes de las movilizaciones reprimidas por las fuerzas armadas suben los videos que grafican a las claras la matanza indiscriminada que comete la dictadura.

Una multitudinara marcha de campesinos, cocaleros y representantes de pueblos indíigenas se dirigía en las últimas horas hacia La Paz para montar un cerco a la capital boliviana.

Al llegar a la localidad de Senkata fueron reprimidos con salvajismo por las fuerzas militares como lo revela este video

Ante la falta de información oficial es muy difícil contabilizar los muertos y heridos por la represión brutal contra el pueblo. Un desgarrador testimonio de un médico boliviano demuestra la magnitud de la masacre perpetrada por los usurpadores del poder.

La dictadura cívico militar encabezada por Luis Camacho y Carlos de Mesa y encarnada en la figura de la autoproclamada presidenta Jeanine Añez ignora de manera absoluta los llamados y propuestas de Evo Morales para llevar la paz a Bolivia.

Evo Morales Ayma

@evoespueblo

Pido a los militares patriotas y nacionalistas dejar de usar contra nuestros hermanos bolivianos el equipamiento que les dotamos con recursos conseguidos gracias a la lucha del pueblo. Que las FFAA no manchen su honor con la sangre del pueblo por sostener a un gobierno de facto.

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