La historia de José Leandro Sánchez habla del hallazgo de un maletín con dinero y un arma. De una camioneta y un empresario rosarino. Termina con el reencuentro de los 20 millones con su dueño y la negativa de recibir una recompensa. Pero nada de lo que dijo el changarín de Nogoyá pudo ser corroborado por el fiscal Federico Uriburu.Es un relato que no encuentra su respaldo en la evidencia que hemos recopilado”, dijo el encargado de la investigación.

El relato, entonces, pareció ser una historia inventada para generar empatía y lograr de ese modo,conseguir un trabajo en blanco. Sin embargo, Sánchez, de 39 años, insiste en que lo dicho no fue inventado. “No sé qué se inventó, dijimos lo que era la realidad. Nos quieren arruinar a nosotros, yo me quedo con la conciencia tranquila de que lo que dije es cierto. Yo sé que se está tapando algo, se está escondiendo algo. Hay que averiguar bien cómo está el tema. Quiero saber si las cámaras son de ese día. Nos quieren ensuciar, es todo cierto”, dijo en un video que transmitió en vivo Maximiliano Medrano, el periodista que le dio lugar al hombre para contar su historia, desde un auto en el que acompañó al changarín a Buenos Aires para extender su participación mediática.

Sánchez sostuvo además que hay una persecución contra su familia y pidió protección para su mujer y sus dos hijas. “Si se la quieren agarrar, que se la agarren conmigo, no con mi mujer ni mis hijas. Las amenazaron, yo les pedí que se quedaran en la comisaría. Le pido a la Policía que custodie a mi familia, que es lo único que tengo en mi vida”, exigió.

En relación con esto último, su mujer relató un hecho particular vivido luego de que se haga pública la denuncia: “Cuando volví a mi hogar en remís, otro auto paró en la puerta de casa. Era gris, con autos polarizados, no se veía nada. El remisero paró al lado de él. Entonces, el auto siguió hacia adelante y se detuvo, con el motor en marcha, mirando qué pasaba con el remís. Al chofer le digo ‘Hace rato que el auto está ahí, es raro, ¿no?’. Y de repente el auto viene despacito hacia atrás. Al remisero le digo ‘Arrancá, arrancá’. Él me llevó a la Policía”.

Si bien Sánchez insiste con que su relato es verídico, y pide investigar qué hay detrás de su historia, el fiscal dijo que no hay ni una pista que sustente el relato. “No encuentra correlato en la filmación o en las versiones que tenemos. Estamos hablando de evidencia objetiva, vimos dos horas de video y en ningún momento se ve nada”, remarcó el fiscal. “El tema ya no es relevante desde el punto de vista de nuestro trabajo”, cerró.