“No tenemos que probar lo que hacen nuestras fuerzas de seguridad”, dijo la ministra de Seguridad Patricia Bullrich hace un tiempo. Facundo Ferreira, de 12 años, fue asesinado por la espalda por la policía de Tucumán y las pericias demostraron que se trató de un nuevo caso de gatillo fácil.

Tres meses después de que la policía de Tucumán matara por la espalda al pequeño, las pericias realizadas por la justicia ratificaron lo que sospechaba desde el principio: el chico no representaba una amenaza para los efectivos policiales, no estaba armado, no disparó y su muerte será investigada como un homicidio a sangre fría.

La pericia judicial conocida este viernes puso en jaque la versión policial sobre un supuesto enfrentamiento. La víctima, asegura la pericia, no disparó ningún arma. De acuerdo a la declaración de los efectivos policiales Nicolás González Montes de Oca y Mauro Gabriel Díaz Cáceres, en la madrugada del 8 de marzo pasado Facundo y un amigo no acataron la voz de alto, se dieron a la fuga en una moto,y les dispararon.