La Justicia deberá este martes aprobar los pedidos de ingresar al programa de “arrepentidos” del financista Ernesto Clarens y el ex secretario de Obras Públicas, José López. Ambos detallaron el esquema operativo y financiero de las coimas en el gobierno nacional, y apuntaron directamente a Cristina Kirchner.

Según trascendidos, sus testimonios también desmienten a los primeros arrepentidos, al confirmar que los pagos eran por sobornos a cambio de obra pública, y no se trató nunca de “aportes electorales”, como señaló entre otros Ángelo Calcaterra, primo de Mauricio Macri.

Asimismo, la declaración de Clarens habría impactado sobre varios de los caciques bancarios del país, asociados a los distintos negocios de empresarios y funcionarios del gobierno anterior. No fueron pocos los que relacionaron las caídas bursátiles de los bancos argentinos del viernes con el temor por el contenido de sus palabras.

El arquitecto financiero fue además el artífice de todo el esquema con el que Lázaro Báez fugaba su dinero al exterior para esconderlo. En medio de ese panorama, el fiscal Carlos Stornelli dio a entender que esta semana podría hacer todo un relanzamiento del caso, con nuevos allanamientos y detenciones, y sumando incluso a nuevos arrepentidos.

Sigue la disputa

Mientras el universo judicial de la causa que comenzó con los cuadernos del chofer Oscar Centeno no para de ampliarse, el escenario político se mantiene enfrascado en la división entre los que sostienen su defensa de Cristina Kirchner y aquellos que reclaman con carácter de urgencia su llegada al pabellón de presos políticos del penal de Ezeiza.

Si bien el Senado deberá esta semana votar una vez más la habilitación de los allanamientos a sus domicilios, este domingo el ministro de Trabajo Jorge Triaca dijo que “si la justicia hace bien su trabajo, debería terminar presa“; del otro lado de la grieta, el ex jefe del bloque kirchnerista de Diputados, Héctor Recalde, aseguró que pone “las manos en el fuego” por la ex mandataria.

También entró en la polémica el ex jefe de gabinete Anibal Fernández, quien -en línea con lo sostenido por Estela de Carlotto- opinó que el ex chofer “habla como Monzón pero escribe como García Márquez”.