Raquel Vivanco de Mumalá.

Raquel Vivanco de Mumalá.

El filósofo Darío Sztajnszrajber sostuvo que “no vale la pena dar el debate sobre el origen de la vida” porque “el aborto es una cuestión política, no metafísica”.

Sztajnszrajber explicó que “nunca podría haber acuerdo entre posturas metafísicas” y señaló que “la falta de acuerdo se manifiesta en este debate con el origen de la vida”.

“Por eso creo que el debate sobre el origen de la vida es un debate que no vale la pena dar, que no vale la pena priorizar frente a las urgencias que nos depara el aborto. Es mejor no discutir la metafísica para dirimir cuestiones públicas”, consideró el expositor.

“Hagamos política, saquemos a la verdad de la cuestión pública, pongámosla entre paréntesis. En nombre de la verdad se han cometido los más graves exterminios de la historia. No pueden convivir nunca la democracia y los absolutos, la democracia y la verdad, porque si se cree que hay una sola verdad, al otro se lo ningunea y automáticamente se convierte en un enemigo”, agregó.

“El aborto es una cuestión política. La sociedad tiene que hacerse cargo de las desigualdades sociales que condenan a las mujeres a la práctica del aborto en condiciones infrahumanas”, dijo el filósofo, y añadió que “una mujer que no decide sobre su propio cuerpo es una ciudadana de segunda”.

Finalmente: “Si se aprueba la interrupción voluntaria del embarazo, nadie te va a obligar a que abortes. No sigas vos obligando a muchas mujeres a no decidir por sí mismas. El aborto es una cuestión política, no metafísica”.

Tenía la plata y no tuve que recurrir a una sonda

Este martes en el plenario de comisiones que analiza la despenalización del aborto varias mujeres relataron su dramática experiencia con la interrupción del embarazo en forma clandestina.

La actriz Muriel Santa Ana, quien abortó cuando tenía 23 años, en un consultorio privado en el barrio de Recoleta, dijo que “usaba un diafragma como método anticonceptivo”.

Muriel Santa Ana

“Si aún hoy es conflictivo que los hombres usen preservativos aduciendo pérdida de placer y manipulando así la voluntad de las mujeres, imaginen que hace 20 años el abuso era mucho peor”, insistió.

“Yo tenía la plata y no tuve que recurrir a una sonda, a una aguja de tejer ni a un sucucho sórdido”, señaló, y agregó: “Yo no deseaba ser madre forzadamente”.

Santa Ana sostuvo que “no se trata de debatir sobre los límites de la vida o de la muerte”, sino que “se trata de aborto clandestino o aborto legal”, y conminó a los legisladores a sancionar la ley.

“Yo aborté y acá dijeron cosas horribles: nos trataron de trolas y que pensábamos con la bombacha. Ese es el nivel de discusión que quieren dar quienes están en contra”, dijo Raquel Vivanco y justamente mostró una bombacha entre gritos de los que están contra la ley.

Dario Sztajnszrajber.

Dario Sztajnszrajber.

Contra el insulto de “Son unas trolas las que abortan”

La coordinadora nacional de MuMaLá, Mujeres de la Matria Latinoamericana, Raquel Vivanco, respondió a una mujer que la semana pasada insultó a las mujeres que deciden la interrupción voluntaria del embarazo.

Lorena Fernández ha dicho: “Son unas trolas las que abortan, porque se fueron a garchar, no pensaron, se chuparon todo, fueron esponjas, y no pensaron que el hijo iba a venir, por un momento de calentura”.

“Usan a una mujer humilde para insultarnos. Se dijo que las que abortábamos somos borrachas, trolas, que pensamos con la bombacha y no con la cabeza. ¿Ese es el nivel de discusión de quienes están en contra del aborto?”, dijo la lìder de MuMalá antes de levantar una bombacha.

La exposición fue interrumpida por la diputada Cornelia Schmidt-Liermann (Pro), que levantó la voz y salió en defensa de Fernández. “¡No se puede defender!”, exclamó, dirigiéndose a Donda y representantes de la izquierda, a quienes tildó de “hipócritas”. “¡Dejen de usar a los pobres!”, se quejó.

Vivanco retomó su discurso y, tras revelar que ella misma abortó a los 19 años en una clínica clandestina en Córdoba, afirmó: “Cerca de 500 mil mujeres abortamos por año en Argentina. Todas pensamos con la bombacha. Muchas levantamos nuestra bombacha después de un aborto y volvemos a trabajar, muchas al Congreso de la Nación”.

“No somos nosotras las que generamos la violencia que nos mata cada 29 horas. Ese país lo sostienen los poderosos, quienes hoy se oponen a la legalización del aborto y a reconocer los derechos a que las mujeres podamos decidir libremente sobre nuestros cuerpos y nuestro plan de vida”, dijo.

“Yo aborté y vengo a decirles que voten a favor del proyecto de legalización del aborto o se abstengan, pero que no voten en contra de las mujeres, no voten en contra de nuestros derechos. Estamos enojadas, estamos dolidas, estamos hartas. Y les decimos basta”, acotó.