Desarrollo en Colombia Coronavirus: Un casco para salir tranquilos Ingenieros aeronáuticos desarrollan un casco contra el coronavirus. Ingenieros aeronáuticos desarrollan un casco contra el coronavirus. Imagen: EFE Un grupo de emprendedores colombianos desarrolló una burbuja como la que usan los astronautas para proteger de la pandemia del coronavirus a quien la utilice, según aseguran sus creadores, quienes destacan que son cómodas, seguras y construidas con elementos de la más alta tecnología. LEER MÁS Coronavirus: Fernán Quiros adjudicó la baja de contagios del fin de semana a una menor cantidad de testeos | El ministro porteño señaló que los próximos días serán clave para definir cómo sigue la cuarentena LEER MÁS Coronavirus: Un gato se contagió de sus dueños | El caso se registró en el condado inglés de Surrey Mediante un sistema eléctrico, esta burbuja de seguridad hace circular el aire y su fin último es proteger a las personas de contagios de males como el del coronavirus, la pandemia que ya provocó en Colombia 248.976 contagiados y 8.525 fallecidos. Los que están a la cabeza del proyecto son el ingeniero aeronáutico Andrés Felipe Giraldo, el diseñador industrial Ricardo Andrés Conde y el especialista en materiales aeronáuticos José Fabián Carmona. La idea de diseñar un casco seguro para proteger al personal de salud, al de servicios comerciales y a las personas que viajan en avión surgió hace tres meses como respuesta a las necesidades de cuidado y protección ante la COVID-19. “Los empezamos a diseñar hace un poco más de tres meses (…) hicimos 84 pruebas diferentes de configuración, hicimos más de 25 pruebas de materiales diferentes”, detalla Giraldo, gerente de Quality Life Concept. La idea es que el producto pueda llegar más adelante a mercados como Estados Unidos, España, Italia, Francia, Alemania y Polonia, explica, por su parte, Conde, quien aclara que el casco también lo puede utilizar cualquier persona. Cómo son las burbujas Los inventores destacan que los cascos además de ser seguros, son cómodos y confiables por estar fabricados con materiales de alta tecnología. Por eso hoy tienen un valor comercial de 400.000 pesos colombianos (unos 109 dólares). La burbuja pesa 650 gramos y está compuesta por una estructura plástica; una parte eléctrica, en la que está el sistema de motor; filtros de alta calidad, como el N95, y una batería, que está en la parte trasera. El aparato funciona con la “presión positiva, es decir que la presión dentro de la burbuja es mayor a la atmosférica, generando que el aire tienda a salir y no a entrar”, explica el ingeniero Giraldo. Unido al poco peso, la otra ventaja de la burbuja es que es transparente, lo que permite tener un mayor campo de visión. Tampoco se empaña y se ajusta al cuello con un velcro, lo que “la hace más cómoda”. Con la burbuja se crea una barrera física que impide que quienes la usen se toquen la cara o se la quiten como ocurre con el tapabocas. La escala industrial LEER MÁS Dimitrov sigue sintiendo los efectos del coronavirus | El tenista búlgaro se había contagiado durante la exhibición de Djokovic De momento, los inventores trabajan en Bogotá produciendo un bajo número de burbujas pero en la siguiente fase del proyecto esperan obtener financiación para desarrollar moldes con los cuales pueden llegar a fabricar unas 2.000 piezas al día. “Actualmente estamos con una producción muy baja porque no tenemos moldes para procesos masivos de manufactura. El enfoque de la siguiente fase consiste en obtener la financiación (…) tanto con las primeras ventas como con inversionistas. Esperamos poder hacer moldes y sacar líneas masivas que nos puedan llevar a producir 2.000 caretas al día”, resume Conde.

Desarrollo en Colombia

Ingenieros aeronáuticos desarrollan un casco contra el coronavirus. 


Imagen: EFE

Un grupo de emprendedores colombianos desarrolló una burbuja como la que usan los astronautas para proteger de la pandemia del coronavirus a quien la utilice, según aseguran sus creadores, quienes destacan que son cómodas, seguras y construidas con elementos de la más alta tecnología.

Mediante un sistema eléctrico, esta burbuja de seguridad hace circular el aire y su fin último es proteger a las personas de contagios de males como el del coronavirus, la pandemia que ya provocó en Colombia 248.976 contagiados y 8.525 fallecidos.

Los que están a la cabeza del proyecto son el ingeniero aeronáutico Andrés Felipe Giraldo, el diseñador industrial Ricardo Andrés Conde y el especialista en materiales aeronáuticos José Fabián Carmona. La idea de diseñar un casco seguro para proteger al personal de salud, al de servicios comerciales y a las personas que viajan en avión surgió hace tres meses como respuesta a las necesidades de cuidado y protección ante la COVID-19.

“Los empezamos a diseñar hace un poco más de tres meses (…) hicimos 84 pruebas diferentes de configuración, hicimos más de 25 pruebas de materiales diferentes”, detalla Giraldo, gerente de Quality Life Concept. La idea es que el producto pueda llegar más adelante a mercados como Estados Unidos, España, Italia, Francia, Alemania y Polonia, explica, por su parte, Conde, quien aclara que el casco también lo puede utilizar cualquier persona.

Cómo son las burbujas

Los inventores destacan que los cascos además de ser seguros, son cómodos y confiables por estar fabricados con materiales de alta tecnología. Por eso hoy tienen un valor comercial de 400.000 pesos colombianos (unos 109 dólares).

La burbuja pesa 650 gramos y está compuesta por una estructura plástica; una parte eléctrica, en la que está el sistema de motor; filtros de alta calidad, como el N95, y una batería, que está en la parte trasera.

El aparato funciona con la “presión positiva, es decir que la presión dentro de la burbuja es mayor a la atmosférica, generando que el aire tienda a salir y no a entrar”, explica el ingeniero Giraldo.

Unido al poco peso, la otra ventaja de la burbuja es que es transparente, lo que permite tener un mayor campo de visión. Tampoco se empaña y se ajusta al cuello con un velcro, lo que “la hace más cómoda”. Con la burbuja se crea una barrera física que impide que quienes la usen se toquen la cara o se la quiten como ocurre con el tapabocas.

La escala industrial

De momento, los inventores trabajan en Bogotá produciendo un bajo número de burbujas pero en la siguiente fase del proyecto esperan obtener financiación para desarrollar moldes con los cuales pueden llegar a fabricar unas 2.000 piezas al día.
          

“Actualmente estamos con una producción muy baja porque no tenemos moldes para procesos masivos de manufactura. El enfoque de la siguiente fase consiste en obtener la financiación (…) tanto con las primeras ventas como con inversionistas. Esperamos poder hacer moldes y sacar líneas masivas que nos puedan llevar a producir 2.000 caretas al día”, resume Conde.

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