Fuentes policiales y judiciales identificaron a la víctima como Mario Barrios de 58 años, quien de acuerdo al recibo de sueldo hallado en su casa, trabajaba para una financiera de la Ciudad de Buenos Aires.

Barrios fue hallado asesinado durante la madrugada del miércoles en el departamento 7, del tercer piso de la torre 4 del complejo Torres Pueyrredón, situado a metros del puente homónimo, sobre el pasaje Patricios al 200 entre Manuel Estévez y Belisario Hueyo, de Avellaneda.

De acuerdo a las fuentes, fue su cuñada -pareja de su hermano- quien en horas de la madrugada subió hasta el departamento preocupada porque desde el jueves pasado que no sabían nada de él y no contestaba los llamados.

La mujer subió con personal de seguridad y al no contestar el timbre y solo escuchar a los perros, se decidió llamar a la Policía y a los bomberos que tuvieron que romper la puerta, que estaba cerrada con llave. La Policía halló el cuerpo de la víctima en el comedor, tirado boca abajo y atado con cinta de embalar transparente alrededor de los tobillos, de las muñecas y del torso.

Barrios presentaba visibles lesiones en la cabeza, entre ellas puñaladas en el rostro y heridas aparentemente post mortem provocadas en algunas partes blandas de la cara por los tres perros que estaban en el departamento, uno de ellos de la raza salchicha.

La investigación

Al lugar acudió de inmediato el fiscal Elbio Laborde, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 3 descentralizada de Avellaneda, para impartir las primeras directivas investigativas.

Si bien la autopsia iba a realizarse esta tarde en la morgue judicial de Lomas de Zamora, la médica forense que acudió a recolectar el cadáver vio que a simple vista Barrios tenía dos puñaladas en el rostro, que le entraron por una mejilla y llegaron al mentón, y la presunción fue que murió desangrado tras varias horas de agonía.

Además, al lado del cadáver los peritos encontraron solo la punta de la hoja de un cuchillo de mesa que se quebró y que el asesino se llevó consigo, ya que en la escena no fue hallado.

El hermano de Barrios declaró que nada sabía de él desde el 18 de junio pasado y contó que la víctima tenía hace unos seis meses una relación sentimental con un hombre de 48 años llamado Héctor Rodríguez, de nacionalidad uruguaya, de quien tampoco supo nada más, ya que no contestaba su teléfono celular.

Si bien ese hombre supuestamente no vivía con la víctima en forma permanente, a partir de los relatos obtenidos en el edificio donde se lo veía en forma frecuente, el fiscal cree que durante estos meses en los que se decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio por el coronavirus, el uruguayo estaba instalado y pasando la cuarentena con Barrios.

Finalmente, durante la noche del miércoles efectivos de la comisaría 1ra. de Avellaneda detuvieron al sospechoso en la calle Deán Funes de Avellaneda, mientras merodeaba en inmediaciones de un barrio con numerosa comunidad peruana, donde los investigadores creen que se había refugiado, informaron fuentes judiciales.

Mario Barrios de 58 años, la trágica víctima.

Rodríguez, quien ya había sido detenido el pasado 6 de junio por tenencia de estupefacientes junto a otro persona, será indagado este jueves por el fiscal Laborde, quien le imputó el delito de “homicidio agravado”.

En tanto, por el estado del cuerpo, los investigadores creen que el empleado de la financiera llevaba al menos cuatro días de muerto, lo que coincide con un incidente que escucharon algunos vecinos y el hecho de que el novio de la víctima abandonó el edificio con un carro lleno de valijas el viernes pasado a las 4 de la madrugada, según los videos de las cámaras de seguridad del complejo, que ya fueron secuestrados.

“Algunos vecinos escucharon gritos esa noche desde el departamento y el personal de seguridad vio salir al sospechoso cargado de bultos y valijas y en vez de llamar a la policía le preguntaron si había pasado algo y este hombre les contestó que se iba a la provincia de Corrientes”, contó a la agencia de noticias Télam una fuente judicial.

Si bien en la casa no se detectó nada revuelto, los pesquisas no descartan que si el asesino fue el novio uruguayo, quien ya conocía la casa, le haya robado algo de dinero que hubiera en la casa y algún elemento de valor.

“El recibo de sueldo de la víctima era por 160.000 pesos y no encontramos ni una moneda en la vivienda. Además, todas las cajitas donde podrían haber guardados relojes, anillos u otros elementos de valor, las encontramos vacías”, dijo a Télam uno de los investigadores.