El ciclo Mujeres líderes en el trabajo arrancó con “Liderazgo en espacios masculinizados”

Tres mujeres destacadas relataron sus experiencias profesionales y pasiones. Además, describieron los desafíos que debieron atravesar para participar en ámbitos tradicionalmente ocupados por hombres.

La Ciudad de Mendoza propuso el conversatorio Mujeres líderes en el trabajo como una forma de visibilizar la discriminación que, aún en estos tiempos, sufren o han sufrido mujeres en sus lugares de trabajo. El ciclo busca también resaltar la contribución femenina al liderazgo, una cuestión fundamental en todos los sectores de la comunidad. Desde el ámbito político, empresarial, deportivo, entre otros, la mujer sigue liderando e inspirando a otras a luchar por sus sueños.

Estefanía Banini Ruiz, Victoria Fraile y Sabrina Ponce fueron las encargadas de contar sus experiencias personales a una numerosa audiencia que escuchaba desde sus casas o trabajos, a través de la plataforma Zoom. Primero se hizo presente el testimonio de Estefanía, una joven mendocina de 30 años que actualmente juega en el equipo español Levante UD. Sus inicios en el deporte fueron en el futsal del club Cementista de Mendoza. Luego, pasó al fútbol 11 en Las Pumas. Por su gran talento, fue convocada a la Selección Nacional y así fue como la vinieron a buscar de Chile en 2011 para jugar en el Colo-Colo. Posteriormente, se lució en el Washington Spirit de la prestigiosa NWSL de Estados Unidos, la liga más poderosa y en la que juegan la mayoría de las campeonas del mundo. Fue la única argentina incluida en el equipo ideal de Sudamérica de la última década.

“Uno de los grandes obstáculos de mi carrera fue sentir la discriminación, algo que ha vivido toda mujer futbolista, o que, por lo menos, se ha metido en este ámbito que, se creía, era solo para hombres. El gran cambio en mi vida ha sido enfrentarme al machismo, a eso que impone la sociedad, cosas que nunca pude entender porque son ideas que no tienen fundamento y viene de hace muchos años. Ojalá eso cambie y podamos disfrutar de un deporte igualitario, pero no solo en el deporte, sino en la vida misma”, explicó Estefanía.

Además, quiso agregar un mensaje para todas las chicas que pasaron o están pasando por algo parecido a lo que ella atravesó. “Me siento una referente por lo que he vivido a lo largo de mi carrera y puedo decir que esta experiencia es hermosa y que soy una agradecida de lo que me ha tocado vivir. Seamos más abiertos, más positivos, entendamos las elecciones de la gente, porque, si lo está eligiendo, es por algo. Creo que no hay nada más sano que elegir algo deportivo. A todas esas chicas que quieran dedicarse a este hermoso deporte, a esta pasión, les quiero decir que se animen a soñar en grande y no bajen los brazos, que sean perseverantes. No abandonen sus sueños, porque los van a hacer realidad”, expresó.

Luego, fue el turno de Victoria Fraile, una joven de 37 años que comenzó su labor como bombera en el destacamento de Las Heras. Se integró por curiosidad en el 2007 por tener bomberos amigos y de a poco se fue dando cuenta de que le interesaba realmente. “Hoy, es el deseo de mi vida”, expresó emocionada. Además, catalogó a su oficio de “una labor enorme porque el bombero es prácticamente un servidor anónimo y una forma muy noble de acercarse y colaborar con la sociedad, de otra manera”.

Por otra parte, contó qué implica servir en un cuartel de bomberos. “Es un compromiso personal que requiere cumplir un reglamento y una capacitación en una academia, donde hay pruebas que cumplir. Las guardias son de 24 horas y se respetan los trabajos personales que cada uno tenga, pero obviamente exige un gran compromiso”, comentó.

Respecto a las actitudes de muchos de sus compañeros y hasta de superiores en las que se encontró discriminada, contó: “Querían que estuviera en la sala de radio o en la cocina para hacer la comida cuando llegara la dotación. Me costó mucho ascender, más que a cualquier hombre. Cuando alcancé ese lugar y llegaban los incendios grandes, tenía que cederle mi lugar a un aspirante varón y quedarme en el cuartel.Un jefe de cuerpo una vez me dijo que quería que fuera su secretaria. Yo le dije que quería trabajar con mis compañeros codo a codo y él me explicó que necesitaba que las mujeres estuvieran haciendo otras tareas que los hombres no podían hacer. Eso me enojó, me frustró y decidí dejar”, afirmó Victoria.

Por otra parte, su sueño de ser bombera no la ha abandonado y explicó: “Las ganas de volver a cualquier cuartel, al que sea, no se me han ido. Estoy viendo la posibilidad de irme a Tupungato, allí conozco a algunos compañeros. Se me complica la distancia, pero, por lo menos, quiero ayudar los fines de semana”, concluyó.

Más tarde, llegó el testimonio de Sabrina Ponce, árbitro de fútbol y jugadora de futsal por más de 10 años. Obtuvo el título de árbitro de fútbol 11 en 2012 y, luego, el de técnica nacional de fútbol en 2018. Durante toda su vida realizó varios deportes, entre ellos, atletismo, básquet, karate, judo y vóley, pero siempre su pasión fue el fútbol. “Tengo 7 hermanos y me crié con ellos jugando a la pelota. Hasta los 12 años viví en el barrio La Gloria, frente al polideportivo y, por eso, hice todos los deportes que pude. Mis salidas de casa eran a la escuela y al poli. Viví en un barrio conflictivo y el deporte nos sacó a mí y a mis hermanos de ese ámbito complicado”, relató.

“En este momento, hay cinco árbitras profesionales en la Liga Mendocina, de las cuales dos se graduaron conmigo y una de ellas todavía no debuta en primera. Imagínense cuánto cuesta ser árbitra de fútbol. Yo me quebré la clavícula y me dijeron que no iba a poder jugar más; entonces, mi técnico me ofreció ser árbitro y me inscribió. Durante el curso, no estaba metida porque a mí me gusta jugar, pero después que ejercí, empecé a tomarle el gusto al arbitraje, me apasionó y todavía sigo ahí de árbitra”, comentó Sabrina.

Respecto de sus malas experiencias, dijo: “Quise ser árbitro de futbol de salón y, cuando hablé con el encargado, me dijo que si se hacía un curso para mujeres, me avisaba, así que tardé varios años en lograrlo. Yo le pregunté cuál era la razón, que si el reglamento no tiene género no debían hacer un curso diferenciando el género, pero me dijo que tenía que esperar y hacer uno de mujeres. Después, por suerte, cambió la dirigencia y se permitió que las mujeres pudiéramos hacer el curso a la par”.

El ciclo de conversatorios forma parte de las acciones que lleva adelante la Ciudad en pos de la equidad entre hombres y mujeres. Las charlas continuarán durante el mes de mayo y apuntan a visibilizar diferentes experiencias y a generar un espacio de reflexión, concientización y visibilización de los estereotipos de género. Asimismo, aborda los límites, obstáculos y oportunidades que inciden en el desarrollo laboral y profesional femenino.

La Municipalidad invita a las vecinas y vecinos a participar de la próxima charla virtual, “Mujeres líderes emprendedoras”, que se realizará el jueves 27 de mayo por Zoom a las 18:00. Quienes deseen asistir deberán inscribirse previamente completando un formulario online con sus datos. El día de la actividad, recibirán por correo electrónico el link de acceso a la sala de Zoom, por lo que se recomienda chequear que la dirección de mail proporcionada esté escrita correctamente.

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