El diputado Carlos Sosa le pide al Poder Ejecutivo que proteja del avance inmobiliario la Laguna de Soria y demás humedales

El avance de emprendimientos y construcciones inmobiliarias irregulares que algunas empresas realizan sobre terrenos que representan patrimonios ambientales sumamente importantes para Mendoza originó que el diputado provincial Carlos Sosa (Frente de Todos- PJ) presentara en la Cámara Baja de la Legislatura un proyecto de declaración tendiente a que el Poder Ejecutivo local interceda para detener esa actividad desmanteladora de hábitats naturales esenciales resguardados por la ley.

En ese sentido, le solicita a la Provincia que urgentemente “arbitre todos los mecanismos necesarios a fin de lograr una protección integral de los últimos humedales de Mendoza, en particular la Laguna de Soria (Lavalle), teniendo en cuenta su gran valor para la provincia por generar y dar sustento a la biodiversidad, regular cauces de agua y promover el turismo”

Además, en la propuesta –contenida en el expediente N°78.313 de ese ámbito– le pide que accione para “impedir el desarrollo de emprendimientos urbanísticos en estas zonas, por producir un perjuicio irreparable”.

De esta manera, haciéndose eco de lo que ocurre actualmente en aquel sitio protegido lavallino y que ha sido replicado por diferentes medios de comunicación, el legislador justicialista busca detener la desaparición de los humedales mediante la implementación de una preservación más sistemática.

En este caso en particular, la compañía constructora Cosas Imposibles SA comenzó a promover la concreción del barrio privado denominado Aguas Norte, por lo cual vende lotes para vivir en un “entorno amigable con el ambiente” a orillas de la Laguna de Soria, una de las cuatro que crea el arroyo Leyes, último remanente de un gran humedal de casi 180.000 hectáreas en Mendoza.

Con ese motivo, usando topadoras, la empresa ya desmontó unas dos hectáreas de ese importante humedal norteño para erigir un proyecto que abarcaría una superficie total de alrededor de 22 hectáreas.

El arroyo Leyes nace cerca de la Laguna del Rosario, discurre por casi 100 kilómetros hasta cerca de la Ruta Nacional Nº7 y cobija cuatro lagunas: Pancho Coll, próxima a la ruta 7; El Viborón, que pertenece a Maipú y es la única porción del arroyo protegida por ordenanza municipal; La Paloma, en Lavalle y Guaymallén, y la Laguna de Soria.

Alarma por los desmontes

La alarma surge porque el arroyo Leyes es el único de su tipo que queda en las condiciones originales con sus cuatro lagunas, ya que en los últimos 50 años han desaparecido cursos naturales que fueron encauzados con materiales de construcción y sus tierras circundantes han sido destinadas al cultivo y la urbanización.

Esas lagunas naturales lavallinas son importantes para todo el ecosistema provincial porque representan el hábitat de unas 230 de las más de las 350 especies de aves que hay en Mendoza, entre las que se encuentra una gran diversidad de grupos migratorios que llegan desde el hemisferio Norte, junto a una rica fauna y yacimientos arqueológicos.

Considerando que constituyen un trascendente patrimonio cultural y natural, en este caso, la firma Cosas Imposibles SA debería contar con un estudio de impacto ambiental aprobado oficialmente y la habilitación municipal para llevar adelante su emprendimiento, una documentación de la cual carecería.

Así las cosas, la venta de esos lotes sería poco viable ya que por lo detallado –si bien existe un pozo de agua en ese terreno, lo que implicaría la posibilidad de acceder a este recurso– no tendrían acceso al resto de los servicios, como electricidad y gas.

Importancia de los humedales

En un contexto mayor, la importancia de mantener inalterables los humedales radica en que estos se vinculan con una gran variedad de ambientes acuáticos que generan y sustentan la biodiversidad. Es tal la magnitud de esas funciones que, el 2 de febrero de 1971, los países integrantes de la Convención de Ramsar (Irán) firmaron un documento tendiente a la protección de esos ambientes por su rol para la vida del planeta entero.

De ahí se desprende que son definidos como humedales todos los lagos y ríos, acuíferos subterráneos, pantanos y marismas, pastizales húmedos, turberas, oasis, estuarios, deltas y bajos de marea, manglares y otras zonas costeras, arrecifes coralinos y sitios artificiales, como estanques piscícolas, arrozales o embalses.

También, que son imprescindibles para la subsistencia humana por constituir uno de los entornos más productivos del mundo y aportar grandes beneficios o servicios ecosistémicos, además de ser áreas de alimentación y el hábitat de muchas especies de plantas y animales, así como fuentes generadoras de agua para los usos agrícola, industrial y energético.

Otra de sus ventajas es que permiten el control de las inundaciones, recargan las napas subterráneas, evitan la erosión de ríos, posibilitan la fijación de sedimentos, favorecen la remoción de sustancias tóxicas y hasta son vitales para la mitigación del cambio climático. E incluso albergan –bajo control– actividades pesqueras, turísticas, recreativas, educativas y de investigación.

De todas maneras, a pesar de sus funciones fundamentales, muchos de esos ecosistemas en el mundo están altamente impactados por el avance urbano, los usos turístico-recreativos y la actividad comercial, por lo cual su correcto manejo es un reto para las políticas públicas.

En el caso de Mendoza, los humedales son muy relevantes por estar asentada en un territorio con predominio de clima árido y semiárido en donde las precipitaciones pueden oscilar entre los 80 y los 450 milímetros al año, lo cual representa un marcado déficit hídrico anual.

Atendiendo a este insoslayable panorama es que el diputado Sosa busca que el Poder Ejecutivo controle debidamente esas actividades comerciales para proteger esos sitios naturales que son fundamentales a la hora de resguardar el ambiente y la vida en general.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *