El Gobierno escucha y avanza

Diálogo sin concesiones por Vicentin

La intervención comienza a actuar. La UIF querella. Alberto abre el diálogo sin frenar la iniciativa. Disposición a escuchar alternativas, si aparecieran. Los dueños de Vicentin, sin hacerse cargo. Presencia y protagonismo de Perotti, otro objetivo.
Imagen: Sebastián Vargas

“Rescate” fue desde el vamos la palabra clave elegida por el presidente Alberto Fernández. El objetivo, el fin en otra jerga, es que el Estado nacional sea actor principal en el rescate de Vicentin.

Los instrumentos, los medios escogidos fueron la intervención y la expropiación que vienen en combo. Siguen siéndolo.

El concepto se reiteró en la reunión del jueves que sumó como protagonista al gobernador de Santa Fe Omar Perotti. Y, del otro lado del mostrador, a directivos y un abogado de la empresa.

AF armó el encuentro, según sus palabras, como gesto de buena fe. Puesto con más detalle: para abrir el diálogo. Para probar que lo mueve el interés general y no la animadversión o venganza hacia el principal aportante a la campaña de Mauricio Macri. Nada personal, todo institucional.

Otra funcionalidad fue darle espacio a Perotti quien participó en la previa de la decisión sorpresiva pero no en su diseño definitivo ni en el anuncio.

La liturgia enseña tanto como el sermón. El mandatario provincial salió por el célebre portón de la calle Villate. Se le reservó el rol de vocero de los dos gobiernos. Remachó el vocablo “rescate”, enalteció tradiciones santafesinas, anunció una reunión hoy mismo entre los capos de Vicentin y el interventor Gabriel Delgado. Subrayó que el presidente está abierto a escuchar “alternativas superadoras” a la expropiación que no podría ser jamás la compra por un conglomerado extranjero. Esos tópicos fueron aludidos dentro de la quinta presidencial pero, resaltan funcionarios que estuvieron en la tertulia, la supuesta “alternativa superadora” no está a la vista.

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“Alberto” sabe manejarse como anfitrión amable. Los invitados respondieron con buenos modales. Pero según fuentes oficiales, son poco creíbles. Hablan como si fueran ajenos a lo que le sucedió a Vicentin. Como si estuvieran al frente de una empresa próspera y no tuvieran una deuda faraónica. “Quieren ser rescatados sin pagar las consecuencias”, pintan desde el Gobierno dejando diáfano que en ese sentido no hay acuerdo posible, ni contramarcha en el camino emprendido.

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Los hechos enseñan tanto o más que la liturgia. La intervención entró a la sede de Vicentin en la ciudad de Avellaneda, Santa Fe. Tomaron posesión, empiezan a actuar. El primer gesto público es garantizar el pago de salarios. Lo anunció Perotti.

La Unidad de Investigación Financiera (UIF) que comanda Carlos Cruz se presentó como querellante en la causa penal que tramita ante el Juzgado Federal de Julián Ercolini.

El Gobierno no retractó ninguna de sus movidas respecto de la cerealera y sus cabezas. Sigue en pie la hipótesis de la fuga de divisas, un modo de vaciamiento. Subsidiado entre otros sponsors involuntarios por el Banco de la Nación Argentina mediante maniobras injustificables, posiblemente ilícitas.

La UIF es un organismo con autonomía funcional pero jamás una patrulla perdida. Como se explica en la nota de Irina Hauser propone pesquisar si medió fuga de divisas, si se fraguó la cesación de pagos que es condición necesaria para a la convocatoria de acreedores. Algo mucho más serio que negligencia en el manejo del negocio, posiblemente inscripto en el Código Penal. En la Casa Rosada y zonas de influencia cunde la misma sospecha.

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Perotti ensalzó la cultura santafesina, la tradición productiva, “el arraigo” en ciudades del interior provincial. La de Rafaela, su pago chico. Especuló con la posibilidad de que aparezca un jugador nacional. En el Gobierno nacional admiten esa perspectiva como hipótesis. Virtual, hasta ahora. “Cualquier empresa argentina parte de la base que el Estado pagará parte de la factura y Alberto no lo acepta”. Resignarse al rol de socio bobo quedaba fuera del radar el lunes, circunstancia que no cambió el jueves.

Imaginar una ingeniería legal y financiera que cubra las deudas y diseñe una nueva empresa privada acaso sería interesante. Subrayamos el potencial: hasta el cierre de esta nota no superaba el nivel de una quimera… nadie propuso una forma práctica para concretarlo. En el plano de la fantasía, si Vicentin anhelara ceder parte importante de su propiedad a los acreedores, ya lo habría concretado.

Repasemos. El rescate preserva la fuente de trabajo, el funcionamiento económico de Santa Fe en especial y de otras provincias. La intervención en marcha, cuya legitimidad reconoce la cúpula de Vicentin y avala Perotti, consiguió que se garantizara el pago de sueldos sobre los que rondaban dudas.

Legal y prácticamente la intervención carece de finalidad si en un lapso breve no se envía al Congreso el proyecto de ley de expropiación.

El presidente –que a menudo practica un modo zen– recibió a empresarios desacreditados e irresponsables que cometieron el milagro inverso de derrumbar una empresa en un contexto floreciente para su actividad. Tal vez no fue un milagro sino un designio. Tal vez no hubo errores de administración sino abusos en manejos financieros.

Si se corporiza una alternativa superadora se la escuchará. A condición de mantener las fuentes de trabajo, cancelar las deudas, devolver los fondos del BNA, proveedores, cooperativas etc. Sin hacer que el Estado nacional pague la factura.

Mientras no exista ese conjunto de requisitos, la medida iniciada esta semana sigue su curso. Jugadores extranjeros quedan afuera. Y eventuales jugadores argentinos, por lo que se conoce de su idiosincrasia, no dan la impresión de estar a cargo de hacerse cargo de los costos.

Sumar cooperativas a la estructura por crearse es muy otra cosa. Un prospecto difícil pero no ajeno a la voluntad de Alberto Fernández, de su equipo y del gobierno santafesino.

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