El PRO ahora discute si Larreta es “amigo” o no de Alberto

El Jefe de Gobierno porteño hace equilibrio entre la interna y su relación con el Gobierno

El funcionario no se movió un ápice de su estrategia inicial: cuestionar cuando la opinión pública conservadora lo acompaña y mantener una posición más moderada que la de Macri en todos los otros casos. La “tregua” del ala dura frente a la apertura.
Fue más una declaración para la tribuna que otra cosa. "No podría decir que soy amigo del Presidente, tengo un buen diálogo, lo respeto, y estamos trabajando juntos" sostuvo el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
Fue más una declaración para la tribuna que otra cosa. “No podría decir que soy amigo del Presidente, tengo un buen diálogo, lo respeto, y estamos trabajando juntos” sostuvo el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta. 


Imagen: Kala Moreno Parra

Fue más una declaración para la tribuna que otra cosa. “No podría decir que soy amigo del Presidente, tengo un buen diálogo, lo respeto, y estamos trabajando juntos en forma coordinada para salir adelante”, sostuvo el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, para distanciarse de las críticas que recibe del ala dura del PRO por su “cercanía” con el mandatario a la hora de tomar decisiones sobre la pandemia. Más allá de esa frase, el jefe de Gobierno reivindicó el trabajo en conjunto y se distanció de las posiciones más extremas que impulsan el ex presidente Mauricio Macri y Patricia Bullrich. Tras la conformación de una mesa ejecutiva del PRO, la presidenta del partido mantuvo silencio sobre la nueva etapa de la cuarentena como parte de una pequeña tregua en la que en vez de criticar la política sanitaria, su sector ataca por el lado de memorándum de entendimiento con Irán o conflictos como los de Mercado Libre, donde salen a apuntalar a los empresarios.

El fin de semana Larreta le dio reportajes a algunos diarios y dejó en claro que el trabajo en conjunto con la Nación no lo vuelve un “amigo” de Alberto Fernández. El presidente había usado esa palabra en el acto de 9 de Julio, algo que el sector duro del PRO no dejó de notar. “La palabra ‘amigo’ es muy grande, mis amigos son con los que voy a la cancha a ver a Racing hace 40 o 50 años, con los que me junto los fines de semana a comer asado con la consigna de no hablar de política. Esos son mis amigos y les doy un valor enorme”, respondió Larreta cuando le preguntaron si era amigo del presidente. Fue una forma de esquivar definiciones más fuertes y, a la vez, de hablarle a su base electoral.

No obstante, el jefe de Gobierno dejó en claro que no abandona su política de trabajo en conjunto con la Nación y la provincia de Buenos Aires: “Entiendo que en mi caso (la palabra ‘amigo’) tiene una lectura política diferente, pero en el momento me pareció natural. Tengo una buena relación. Soy un ferviente creyente en el diálogo, es mi modo de vida, siempre he sido así, y ni hablar en esta situación de la pandemia. Pero no es que me pongo a dialogar ahora. Creo en el diálogo como parte del futuro de la Argentina. Tenemos una gran responsabilidad en terminar con la grieta. Es bueno para el futuro que todos podamos tener un diálogo razonable entre todos. Eso no quiere decir que no tengamos diferencias, que piense distinto, lo cual refleja que estamos en espacios políticos diferentes. Hay muchas cosas que señalé como diferencias con el Gobierno pero no por eso no vamos a dialogar”, sostuvo el jefe de Gobierno.

En la práctica, esto significa que no se movió ni un milímetro de su estrategia inicial: cuestionar cuando la opinión pública conservadora lo acompaña y mantener una posición más moderada que la de Macri en todos los otros casos. Es el baile que vienen danzando desde comienzo del año el ala “dialoguista” del PRO (que no sólo integran Larreta, sino también la ex gobernadora María Eugenia Vidal; el jefe de bloque en Diputados, Cristian Ritondo y muchos de los intendentes del conurbano del PRO) y el ala dura, con Bullrich y Macri a la cabeza.

Los choques entre esos sectores por el comunicado sobre el asesinato de Fabián Gutiérrez llevaron a que el ala que conduce Larreta empujara para que se creara una mesa ejecutiva del PRO. El jefe de Gobierno lo celebró: “Todo avance en la organización del partido, además con la presencia de dirigentes muy representativos y de mucho peso es bueno, definitivamente. Tenemos una responsabilidad de construcción partidaria. Y el hecho de que los dirigentes más importantes del espacio estén en una mesa ejecutiva es un gran paso”.

La creación de esa mesa fue, en verdad, una victoria del ala “dialoguista” para intentar contener y frenar a Bullrich ante nuevos intentos de lanzarse con comunicados de ese tipo. Por el momento, parece haber una suerte de tregua entre los sectores, en la cual el ala dura se abstuvo de salir a criticar la nueva fase de la cuarentena (como sí lo hicieron cuando anunciaron un nuevo endurecimiento de las restricciones, hace algunas semanas). Los cañones por ahora están dirigidos a aquellos conflictos que surgen como el de camioneros con Mercado Libre (con un claro posicionamiento del PRO a favor de los empresarios y contra los sindicatos), o con cuestiones como el memorándum de entendimiento con Irán, para volver a cuestionar a la figura de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Consultado por las internas del espacio, Ritondo optó en declaraciones radiales por devolver la pelota: “Veo hoy más problemas entre el propio oficialismo que con Juntos por el Cambio. Estamos dispuestos a discutir todos los temas que tengan que ver hacia adelante”. Es la declaración de un sector que, por ahora, siente que ganó una batalla.

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