Elecciones en EE.UU: el estado de Georgia define el pulso político del país

Buena parte del destino de la agenda legislativa del presidente electo Joe Biden dependerá del resultado de las dos bancas por el Senado a resolverse en el sur del país.

Joe Biden, presidente electo de los Estados Unidos | Reuters
Joe Biden, presidente electo de los Estados Unidos | Reuters

La Cámara alta con sede en Washington cuenta con un total de 100 asientos, siendo correspondientes 2 de ellos a cada uno de los 50 estados del país.

Tras las elecciones del pasado martes 3 de noviembre y luego de confirmarse la mayoría del partido Demócrata en la Cámara de Representantes (algo así como la Cámara baja), el Senado quedó en una paridad absoluta (48 a 48) entre el espacio que representa Biden y los Republicanos.

Con Biden en la Casa Blanca y la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, todavía en control de la Cámara de los Estados Unidos, los demócratas controlarán el poder ejecutivo y al menos la mitad del poder legislativo una vez que Biden asuma el cargo el 20 de enero próximo. 

Entonces, el resultado en Georgia es crítico porque determinará si los demócratas tomarán también el control del Senado y, por lo tanto, el poder político en Washington. 

¿Por qué esto no se definió en las elecciones del 3 de noviembre? A diferencia de la gran mayoría de los estados, en Georgia los candidatos requieren obtener más del 50% de los votos para ganar el llamado.

Cuando eso no ocurre, como en este último llamado, los dos aspirantes más votados van a una segunda vuelta. En este caso se trata del actual senador (Republicano), David Perdue y el candidato demócrata, Jon Ossoff. 

Ahora bien, esto aplica a una de los dos bancas en juego. La restante tiene que ver con el reemplazo de un senador que se retiró anticipadamente de su cargo por motivos de salud.

La lógica del 50% fue la misma que en el caso anterior y en esta oportunidad serán Raphael Warnock (Demócrata) y la senadora republicana Kelly Loeffler quienes buscarán ese asiento.

En caso de que cada partido obtenga una de las bancas en disputa, el empate sería responsabilidad de volcarse hacia un lado por parte de la vicepresidenta electa, Kamala Harris, quien preside el Senado de los Estados Unidos.

Así las cosas, indistintamente de quien gane el martes, no remite duda alguna que los demócratas tendrán que lidiar con los republicanos del Senado, sobre todo con el líder de la mayoría Mitch McConnell.

De igual manera, siendo que la mayoría de los proyectos de ley deben aprobar una supermayoría de 60 votos en el Senado, incluso si los demócratas tienen el control del Senado, todavía necesitan alrededor de 10 votos republicanos.

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