En el corazón de la pandemia: ¿cómo vive Italia la amenaza del coronavirus?

El país mediterráneo conforma una de las principales zonas de emergencia en el mundo ante el avance del virus COVID-19. Las cifras aumentan con el correr de las horas, las personas permanecen en sus hogares. Desde Filo.News, testimonios de una médica y un abogado italianos, y de una periodista y psicóloga argentinas residentes en la región, que trabajan por evitar que continúe expandiéndose esta tragedia.

Un mes atrás, medios de comunicación confirmaban el primer caso de coronavirus en Italia. El 20 de febrero, la Nación anunció al llamado “paciente cero”, quien dio positivo al test del virus COVID-19, ubicado en la zona Codogno. Hoy la situación es crítica en toda la Nación.

La declarada pandemia, de origen China (precisamente identificada en la ciudad de Whuan en diciembre y principios de enero) avanza de manera corrosiva en más de 166 países, dentro de los que también se encuentran el continente europeo en su totalidad, Estados Unidos, zonas de Asia -como Japón, Corea del Sur y más-, Chile, Brasil, Colombia, Argentina.

Trabajadores de la salud en constante actividad. Comercios, parques e instituciones cerradas. El sonido de las ambulancias. Calles vacías. Y un claro pedido del gobierno: que todos permanezcan en sus hogares.

En las últimas 24 horas se reportaron en Italia 662 fallecidos (lo que da un total de 8.165 superando a China, epicentro de la pandemia; aunque 21 decesos menos que ayer) y la cifra de infectados se registra por encima de los 62.013. En este rango, se curaron 999 personas, por lo que en total 10.361 fueron sanadas. “Cada día los números se incrementan, lamentablemente mucho más de lo que se espera; la situación es más complicada”, detalla a Filo.News la periodista argentina, María Virginia Priano, residente de Milán.

Según uno de los recientes recuentos, hay alrededor de 300 niños contagiados de coronavirus, y también se apuntaron casos de recién nacidos. “Si bien son más leves y el COVID-19 se manifiesta mayoritariamente en personas que tienen antecedentes patológicos, las cifras nos demuestran que ya no es excluyente en jóvenes”, detalla la comunicadora.

Calles de Milán, Italia | Gentileza: periodista Virginia Priano

El país está sitiado. El 23 de febrero el Primer Ministro Italiano, Giuseppe Conte, (movilizado principalmente por la severa situación de Lombardía y Véneto) anunció el primer decreto en la región: que restringía la entrada y salida de los municipios de las ciudades mencionadas y el cese de varias actividades.

Sin embargo, la cifra de víctimas siguió incrementándose, lo que empujó al gobierno a un segundo decreto. El 11 de marzo, Conte calificó como “zona roja” al territorio nacional y ordenó el cierre de  toda actividad comercial (restaurantes, bares, panaderías, peluquerías, etc.) y “producción no esencial” hasta el 3 de abril, aunque ya es probable que deban extender el plazo. Se suspendieron las clases presenciales, se instaló el trabajo remoto.

Se cerró el aeropuerto, el transporte urbano funciona pero de forma limitada y los únicos comercios abiertos son los de extrema necesidad para la salud y el autoabastecimiento: farmacias, supermercados y tabaquerías, porque es allí donde los ciudadanos y ciudadanas abonan sus impuestos. Si alguien quiere salir lo debe hacer con un formulario que lo avale, detallando el motivo de la circulación.

Como el número de contagiados y fallecidos sigue en aumento, se intensificaron las medidas de seguridad -principalmente en zonas como la Lombardía y Milán-, en otras palabras, el ejército patrulla y controla en las calles. El incumplimiento de medidas es castigado con multas.

En este contexto, el gobierno italiano pidió un salvataje a la Unión Europea y además, entregó una ayuda económica de 600 euros a familias con hijos que deben quedarse en sus domicilios, y un bono de 1.000 euros a todos los ciudadanos italianos que tienen a un familiar trabajando en el sistema de salud.

“Uno está en la casa las 24 horas, los siete días de la semana”, detalla la periodista, Priano, recientemente llegada a Milán. Nació en Santa Fe, tiene 38 años y se desempeñó en diferentes medios de comunicación, desde su labor en Cablevideo Digital, empresa de televisión por cable de su provincia natal, otros medios, y hasta su labor actual como responsable global de comunicación Scholas Occurrentes, la organización del Papa Francisco. Si bien residió en Buenos Aires durante los últimos trece años (desde donde viajaba periódicamente a Roma, sede donde está la central de la institución), hace dos meses está instalada en Porta Nuova (zona de Garibaldi), centro de Milán, junto a su marido, ambos por motivos laborales.

Virginia Priano, periodista argentina residente en Milán

Desde lo personal es un desafío, de los dos meses que estoy instalada acá llevo uno sin poder salir de mi casa. Trabajo de manera remota, por lo cual mi día comienza desde temprano con el teléfono y la computadora, hasta muy tarde (por la diferencia horaria con la Argentina). Me levanto a las 7 de la mañana y me acuesto a las 3 de la madrugada. Eso hace que tenga mi cabeza ocupada”, comenta desde su departamento, su nuevo hogar. “Tengo mi casa equipada con muy pocos muebles porque todo lo que había comprado se canceló. Guardo la ropa en valija, no tengo armario ni mesa e improvisé mi escritorio con un par de cajas”, detalla.

Virginia lleva cuatro semanas cumpliendo con el aislamiento. “A medida que pasan los días se hace más difícil, no sólo por el encierro sino por las cifras de fallecidos e infectados que no bajan. Ahora lo vivo con un poco más de miedo porque pasa el tiempo y en Italia la situación empeora, lo que preocupa cada vez más”, expresa.

Plazas cercadas de Milán, Italia | Gentileza: periodista Virginia Priano

“Pensar en estos números mientras están pasando estas cosas no te ayuda a sobrevivir”, asegura a este medio por su parte, la psicóloga y terapeuta Luciana De Angelis. También de nacionalidad argentina, lleva quince años viviendo en Lambrate (Milán), donde tiene un estudio privado, aunque además trabaja en una clínica psicológica, ubicada en la zona céntrica de la ciudad.

La especialista describe a Milán como una “ciudad costosa”, en la que generalmente viven “personas solas” o “matrimonios de trabajadores sin hijos”, por lo que el aislamiento se vuelve una ardua tarea; aunque destaca el sentimiento de unidad que se siente.

“La situación en Italia se está viviendo de manera muy particular. Frecuentemente se escuchan ambulancias. Es una constante sensación del no saber qué está pasando en el día a día. Sin embargo, el pueblo está súper unido en todo esto, hay un compromiso social muy grande sobre no salir. Lógicamente, es una realidad complicada que nos lleva a tener mucho miedo y cuidado al salir para hacer las compras”, advierte.

En tiempos turbulentos, se dan imágenes casi de películas. Desde balcones y ventanas, ciudadanos y ciudadanas italianas recitan estrofas de cantos populares como “Canto de la Verbena”, “Y mientras Siena duerme” (en Siena, centro del país), “Napul’è” (en Nápoles, al sur), “Himno de Mameli” (en Salerno) y en Turín (noroeste) un grupo de jóvenes han convertido un edificio señorial del céntrico barrio de San Salvario en un escenario, bailando desde al menos cinco casas “La Macarena” de Los del Río.

“Una carrera contra el tiempo”: la situación sanitaria

Laura Forti y Paolo Trainito son un matrimonio que vive en Novara, Piamonte, ciudad ubicada en los confines de Lombardia, la región que como ellos mencionan, “más está sufriendo esta emergencia”.

Laura, médica italiana en la Lombardía

“La pandemia COVID-19 está de verdad poniendo a dura prueba a Italia, es muy difícil explicar como partió; sí puedo decirles que es una cosa increíble, que ninguno de nosotros hubiera pensado vivir. Cuando escuchábamos las noticias de China nos parecía algo lejano y nunca pensamos que llegaría acá, y llegó, llegó con más fuerza y más agresividad. Quizás tendríamos que haber escuchado lo que hizo China y hacerlo desde el inicio, porque transcurridos los hechos es ‘fácil’ opinar”, menciona a este medio Laura Forti, médica y especialista que actualmente se desempeña en el sistema sanitario nacional.

“El número de muertos aumenta, el número de contagiados aumenta, por fortuna el número de recuperados también aumenta. Pero la situación sanitaria está al extremo: no hay camas, no hay lugar en terapia intensiva en el norte de Italia. Médicos, enfermeros, operadores sanitarios estamos haciendo todo lo humanamente posible. Estamos trabajando con gran esfuerzo, turnos masacrantes, empeño que no tiene fin, aunque vemos realmente difícil llegar; porque parece una carrera contra el tiempo. Vivimos en el hospital no vemos a nuestros seres queridos, no los podemos abrazar por el miedo al contagio”, expresa Laura.

Calles de Milán, Italia ante el avance del COVID-19 | Gentileza: periodista Virginia Priano

Hace tres semanas que el matrimonio no ve a su hija. “En poco tiempo nos encontramos con una situación impensable, en un mes nuestra vida cambió, nuestra libertad, nuestro concepto de libertad, cómo pensábamos, todo se convirtió en otra cosa. Cuando se comunicó el cierre de las escuelas, nuestra hija había ido a la montaña con los abuelos, y desde entonces por decisión nuestra nos quedamos aquí, dado que mi esposa es médica y está en la primera línea. Tratamos de hacer que nuestra vida siga, nos manejamos con videollamadas para mantener vivo el afecto y la comunicación con nuestros seres queridos. Dicen que todo pasará; pasará si hacemos las cosas bien: no salir, no reunirnos, limitar el contacto”, menciona Paolo Trainito, abogado.

“En lo personal esta situación crea inseguridad, de ansia, miedo, no entender qué está pasando. Nos hace valorar mucho la vida que teníamos antes. Afecta mucho; uno piensa en la familia, y seres queridos y amigos. Vivís preguntándoles si están bien, e implorando que así estén”, explica la psicóloga De Angelis.

Ante esta realidad, la terapeuta, ajustó su modalidad de trabajo. Si bien ella venía publicando videos y material explicativo a través de sus redes socialesmantiene el contacto con sus pacientes mediante videollamadas.

Se ordenó el cierre de comercios ante el avance del COVID-19 | Foto: Gentileza de prensa: Virginia Priano

“Para que la gente pueda hacer de su tiempo, tiempo útil comencé a publicar videos con recomendaciones, para evitar que la situación nos lleve a un deterioro físico y psíquico, que seguramente deje secuelas. La modalidad de mi trabajo decidí cambiarla antes de que se dicte el aislamiento restrictivo al cien por ciento. Para tutelar a mis pacientes implementé las consultas online, es una mecánica distinta pero me capacité -con experiencia previa vía Skype u otras plataformas digitales- pude mantener el encuentro con mis pacientes y garantizar, sobre todo en este momento, bienestar psicológico, que es súper importante”, menciona.

Desde lo personal: ¿cómo sobrellevar lo que está sucediendo?

La rutina y el sistema en el que estamos insertos nos lleva a una vorágine de la que es difícil frenar, por ello, incluso muchas veces deseamos permanecer en la comodidad del hogar y no salir. Sin embargo, lejos de ello y desde un panorama profundamente complejo se presenta una realidad abrupta (y clasista) que nos priva, incluso de nuestros seres queridos.

Luciana De Angelis, psicóloga argentina residente en Italia

Esta realidad trasciende de Italia, sino que varios países ya adoptaron las medidas de prevención que establecen el aislamiento total como principal recurso para evitar que se continúe propagando la pandemia.

¿Qué nos pasa psicológicamente al permanecer en nuestras casas sin poder salir, sin poder encontrarnos con nuestros afectos? La psicoanalista De Angelis lo pone en palabras: “Tenemos que adaptarnos a una realidad que es nueva y desconocida, ya que estamos acostumbrados a manejarnos desde multiespacios, a realizar muchas tareas a lo largo del día fuera de nuestros hogares, a cambiar y estar llenos de estímulos. Principalmente, el problema más grande es que estamos acostumbrados a movernos en el deber y no en el querer, y cuando estamos en casa podemos hacer lo que queremos. Todo comienza a ser un desafío enorme pero también una posibilidad para encontrarnos a nosotros mismos, para entender qué es lo que queremos, y para también ver a nuestra casa como un espacio multifuncional. Psicológicamente es muy difícil porque no es que uno está en casa tranquilo sino que afuera yace una situación de peligro inminente pero existe la posibilidad de convertirla en una situación productiva. Tenemos que tomar las riendas y crear de este momento, uno para encontrarnos con nosotros mismos. Demandarnos estar bien”.

De Italia a la Argentina y al mundo

Las recomendaciones para evitar el contagio y la propagación del COVID-19 van desde lavarse las manos frecuentemente (con agua, jabón y alcohol en gel), evitar tocarse el rostro, toser y estornudar en el pliegue del codo; hasta la principal: “no salir de los domicilios”.

Para aplacar la amenaza del virus el sacrificio humano tiene un costo alto -desde lo personal hasta lo económico- y es fundamental en estos tiempos tener empatía con los demás. Mientras uno puede elegir quedarse en casa, otros no tienen opción: el personal sanitario, choferes del transporte público, las fuerzas de seguridad y múltiples profesionales trabajan en pos del bien social.

“No salir de casa no implica invitar amigos sino no ver más a las personas con las cuales uno no convive, porque el virus habita en organismos vivos. Así que mientras menos nos encontremos y estemos en contacto físico, el virus menos va a poder sobrevivir. Es súper difícil y sé que no estoy dando un consejo alentador”, reconoce la psicóloga, acompañada de su gato. De vez en cuando cuenta que charla con sus vecinos, a lo lejos, desde la terraza. La especialista recomienda “disfrutar y estructurar el tiempo” que uno permanece en su domicilio. Muchas veces, hasta puede ser la excusa para reencontrarnos con nosotros mismos, y con quienes vivo.

“Hagan lo que hizo China, e Italia un poco tarde: quédense en casa, no salgan, manténganse a distancia de otras personas, traten de evitar y difundir el contagio. Háganlo rápido, porque de lo contrario, la situación puede volverse muy complicada”, recomienda Laura desde su experiencia. “El norte de Italia está caracterizado por importantes estructuras sanitarias, tenemos muchos operadores, así y todo estamos casi de rodillas. Me imagino pueblos regiones o ciudades con un sistema sanitario con menos recursos, todo se hace más difícil. Deben, ustedes ciudadanos, hacer todo lo que esté en sus posibilidades, quédense en casa,  eviten el contagio, les ruego esto es lo más importante. Yo sólo así podré volver abrazar a mi hija, mi marido, mi familia. Les ruego, háganlo“, expresa.

“En la Argentina están haciendo las cosas bien y no va pasar lo de Italia”, tranquiliza la periodista Priano, conectada con el presente que atraviesa su país natal. La comunicadora aconseja también “mantenerse con buena energía” y (dentro de lo posible) “llenar la heladera con alimentos que nos gusten”.

Tanto la periodista como la psicoanalista De Angelis, coinciden en la sensación de unidad que existe, que trasciende las fronteras. Si bien estoy acá sólo con mi marido, uno siente globalmente ese apoyo por encontrarnos en la misma situación. Es importante sentirse acompañado a la distancia”, manifiesta.

“El consejo que les doy, Argentina, es seguir los consejos de los expertos, no subestimar las indicaciones que les den, acaten las medidas, la situación es muy crítica. Y cuando esto llegue a ustedes, espero que no, pero probablemente llegue, les ruego no dejen de respetar las reglas. Todo estará bien“, finaliza el abogado.

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