El caso salió a la luz en octubre 2013, cuando la madre de la piba llevó el coche a un taller mecánico, donde mantenía a su hija oculta desde hacía cerca de dos años.

La menor sobrevivió y este mes cumplirá este mes 7 años pero quedó con secuelas “permanentes”. Según un examen realizado en 2016 tiene “un déficit funcional de 80%” y “un autismo probablemente irreversible”.

Así medios nacionales retrataron la imagen del bebé en el baúl.

El mecánico, alertado por ruidos extraños, descubrió una “escena de terror” y contó que al abrir el maletero vio a una niña cubierta de excrementos, incapaz de mantener la cabeza erguida, “pálida como un fantasma”.

Las autoridades explicaron que 15 o 30 minutos después la menor habría estado en “gran peligro” por la falta de oxígeno.

El comportamiento de la madre intrigó a la policía porque parecía “tranquila”, como si el descubrimiento del bebé fuer una “liberación”, según el mecánico.

La madre y su esposo fueron detenidos para ser interrogados. El padre, que afirmó que no estaba al tanto del embarazo de su mujer ni de la presencia del bebé en el vehículo fue liberado.

“Ningún elemento demostró que estaba al tanto”, concluyeron los investigadores.

Este caso, conocido como “Serena”, el nombre que la madre dio al bebé, “desafía la imaginación”, admitió entonces el fiscal a cargo de la investigación.

La pareja tenía otros tres hijos, de entre 6 y 12 años, todos escolarizados y normalmente integrados a la sociedad.

La madre, que ahora tiene 50 años, comparecerá ante los tribunales y podría ser condenada a hasta 20 años de cárcel.

Fuente: Afp