La vida hay que vivirla y la edad nunca tiene que ser un impedimento para pasarla bien. Con ese sentimiento, una mujer que vive en una residencia geriátrica de la ciudad de Colchester, en Inglaterra, organizó una gran fiesta para sus 89 años. “Cada vez que le preguntábamos qué quería, siempre contestaba: un hombre. Por eso, no nos sorprendimos de que su voluntad respecto a la cena fuera esa. Discutimos los mensajes en un chat y todo el mundo apoyó su idea”, contó la coordinadora del lugar, Claire Martin.

La “idea” de Joan Corp fue revolucionaria: que la fiesta tuviera dos musculosos camareros, casi desnudos. Vestidos únicamente con delantales, los dos jóvenes atendieron a las 11 ancianas, quienes estuvieron acompañadas por sus hijas y nietas, como se merecen: además de servirles los tres platos de comida le hicieron un reconfortante masaje.

“Las mujeres estaban realmente emocionadas, todas se divirtieron y se vistieron para la ocasión”, destacó Martin, quien agregó que les pidieron a los mozos que “hicieran un coqueteo inofensivo”, ya que “no importa la edad que tengas”. Cuando la fiesta terminó, todas quedaron más que satisfechas con el servicio. Incluso, Doll Jenkins, de 99 años, la más anciana del lugar, ya les pidió a los sexys camareros que volvieran para el gran festejo de su centenario.