Play

Paula tiene 19 años y vive en Florencio Varela. Hace casi un año la invitaron a una fiesta enfrente de su casa pero no se imaginaba el final que le esperaba: la drogaron, la llevaron hacia otro domicilio y fue violada por más de cinco de sus vecinos. Tras hacer la denuncia, comenzaron las amenazas y ahora vive con miedo y sin poder salir de su casa.

La historia de Paula es trágica. La joven de 19 años vive con sus padres y cuatro de sus hermanos. Es madre de tres hijos y asegura estar viviendo en un infierno por culpa de sus vecinos.

El año pasado, una amiga de la infancia pero con la que ya casi no tenía relación, invitó insistentemente a Paula a una fiesta que se iba a realizar enfrente de su casa. La joven de 19 años finalmente accedió luego de que su amiga fuera hasta su casa en tres ocasiones.

“En el lugar de la fiesta me drogaron y a la madrugada me llevaron a otra casa y me abusaron entre más de cinco personas. Reconozco cinco, pero sé que fueron varias más”, declaró Paula en relación a aquella noche. Al día siguiente fue a realizar la denuncia pero no obtuvo el resultado deseado: la atendió un médico forense y se sintió indignada porque la “debía atender una mujer”. Ella denuncia que el hombre le “abrió las piernas bruscamente” y que “la revisó de vista nada más”. El informe, que fue llenado por el médico sin hacerle pregunta alguna a Paula, dice que ella no recibió amenazas.

Desde entonces, su vida es un infierno. “Ellos (los abusadores) viven violando la restricción de 50 metros, nos hacen señas de que nos van a cortar el cuello” declaró Paula frente a los medios, y agregó: “Como son cortapastos, se pasan el rastrillo por los testículos amenazándome que me van a volver a abusar, y así todo el tiempo. Así estamos viviendo este calvario”.

“Yo perdí mi trabajo, mi mamá perdió su trabajo, mi papá perdió su trabajo precisamente porque no podíamos ir a trabajar porque teníamos miedo”. Además, la joven madre denunció que este sábado, cerca de las 3:30 de la mañana, estaba en su casa junto a su madre y empezaron a escuchar disparos en el fondo de la vivienda. Producto de esto, “se despertaron todos los chicos, nos asustamos y yo entré en un ataque de pánico y estuve así hasta las 11 de la mañana sin siquiera poder amamantar a mi hija que es recién nacida”.

La causa está siendo investigada en la UFI N° 8 de Florencio Varela a cargo del fiscal Darío Provisionato y el juez es Diego Agüero.