Laura Cáceres y su hija. Gentileza de Tiempo Argentino

Laura Cáceres y su hija. Gentileza de Tiempo Argentino

Una preocupante ola de violencia obstétrica en el Hospital de Morón, Municipio de Ramiro Tagliaferro, ex marido de la gobernadora María Eugenia Vidal, salió a la luz tras la denuncia de Laura Cáceres, una joven madre cuya beba está en coma y con respirador desde el 3 de noviembre.

Cáceres tenía parto programado para las 8 de la mañana del 3 de noviembre de 2017, pero las contracciones se hicieron muy fuertes y decidió ir al Hospital de Morón dos horas antes, informó el diario Tiempo Argentino.

“Las parteras me dijeron que el turno era más tarde y me hicieron esperar. Les pedía por favor que me ayudaran y me dijeron que me aguantara, que no podían estar gastando guantes cada vez que me revisaban”, contó la mujer.
En su relato, indicó que la beba por nacer sufría taquicardia, pero en el Hospital no consideraron que su caso sea de riesgo y la dejaron pedir socorro a lo largo de las 14 horas que duró el trabajo de parto sin recibir asistencia alguna por parte de las parteras. 
“Estaban con el celular, me gritaban que dejara de llorar, que les estaba rompiendo los oídos. En la historia clínica pusieron que me revisaron cada diez minutos y nunca lo hicieron. Echaron a mi marido porque si no, el médico no entraba a la sala de parto, fue todo una pesadilla”, relató entre lágrimas.
“Comencé a pujar y mi hija quedó trabada. Empezaron a hacer toda clase de maniobras para sacarla pero no podían. Lo lograron quebrándole el hombro derecho y moviéndole la cabeza para todos lados. Salió asfixiada, la reanimaron y la entubaron”. Desde el 3 de noviembre de 2017, Alma está en coma y con respirador artificial y a causa de la asfixia sufrió un severo e irreversible daño cerebral. 
El martes 20 de febrero, Cáceres consiguió que la beba fuera trasladada al Hospital de Pediatría Sor María Ludovica, en La Plata, para que le realizaran una traqueotomía y le aplicaran un botón gástrico. Y luego volvió al centro de salud de Morón.
Ahora su mamá lucha para acondicionar su hogar y lograr la internación domiciliaria, pero tanto el municipio de Morón a cargo de Ramiro Tagliaferro, como el Ejecutivo bonaerense bajo el mando de su ex mujer María Eugenia Vidal se niegan a brindarle ese servicio y aseguran que sólo el gobierno nacional puede habilitar dicha medida.
Cáceres radicó una denuncia en la UFI 2 de Morón por violencia obstétrica y negligencia el pasado 13 de diciembre.
Otros casos
Tristemente, este no fue el único caso que tomó estado público en los últimos días. También Yésica Sosa también contó que  su obstetra dejó morir a su beba de 41 semanas en la panza. Cumplía los nueve meses de embarazo el 1 de octubre de 2017, pero le dieron fecha para el 18. El día 10 no aguantó más los dolores y fue al hospital a hacerse un control. Su hija ya estaba muerta. “Me dejaron con mi beba sin vida en la panza más de 12 horas, y con ironía me preguntaron si la quería tener por parto natural. Me hicieron una cesárea y me dieron el alta con dolores de panza y sin medicamentos”, dijo a Tiempo.
 
Guadalupe Pallares sufrió un maltrato similar. El 24 de enero último llegó al Hospital de Morón a la madrugada, con contracciones. “Me culpaban a mí, decían que no pujaba bien, pero lo hacía de la misma manera con la que tuve a mis otros dos hijos”, recuerda. Esto ocurría “mientras una partera mandaba mensajitos y la otra dormía en una silla”. Después de varias horas asomó la cabeza del bebé.
El marido observó que las doctoras la giraban de un lado a otro. “Mi hijo quedó con el cuerpo adentro y yo seguí pujando ya sin contracciones porque tenía miedo de que le pasara algo. Me gritaban mucho, me humillaban”. La criatura nació con asfixia luego de casi cuatro horas de parto, “y a mí me dejaron abandonada en la sala cinco horas más, sin decirme nada”, denuncia Guadalupe. El mismo pediatra le confesó que el bebé nació ahogado por el tiempo que pasó con la cabeza afuera y el cordón enroscado en el cuello, que luego de 26 resucitaciones pudieron reanimarlo, y culpó directamente a las parteras, incluso invitando a la familia a iniciar acciones legales.
“El 2 de septiembre del año pasado mi hija estaba de 37 semanas con pérdidas de líquido amniótico. En la guardia de Morón, la obstetra le dijo que no había ‘Neo’ por un virus –cuenta Fabiana Laino–. Le hizo un monitoreo y le dijo que la bolsa estaba bien”. Sin quedarse conformes, decidieron ir al hospital de Hurlingham: “En cuanto entró, quedó internada de urgencia, ya que habían pasado varias horas de la fisura de la bolsa. Se trató de inducir al parto pero no dilató e inmediatamente fue a cesárea de urgencia porque mi nieto corría grave peligro”.