Guaymallén y sus artistas maestros: un 28 de junio nacía Roberto Rosas

Un día como hoy, la cultura mendocina celebra la vida de un gran artista, quien con su obra dejó un enorme legado para el departamento. A 83 años de su natalicio, la Municipalidad rinde homenaje al destacado escultor Roberto Rosas, nacido en Guaymallén el 28 de junio de 1938. 
Rosas estudió en la Escuela Superior de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Cuyo. Y aunque su fama se extendió mundialmente gracias a sus esculturas gigantes, comenzó a desarrollarse en el arte a través de la pintura: su primera muestra la realizó en el año 1961. Nueve años después, se animó a mostrar sus esculturas al público. 
Participó en alrededor de 130 exposiciones individuales en Mendoza, Buenos Aires, Rosario, Santa Fe, Mar del Plata, Ecuador, Brasil, España y Chile. 
Más de 1000 obras suyas se encuentran en colecciones públicas y privadas de Argentina, Brasil, Estados Unidos, Italia, Alemania, Israel, Sudáfrica, Suiza y China. 
Fue invitado por el Gobierno italiano a visitar Florencia en 1985 y por el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, en 1986, para participar de la Segunda Bienal de La Habana (Cuba). En 1994, lo invitaron a exponer sus obras en la Fundación Guayasamín, de Quito (Ecuador). En 1996, tuvo la oportunidad de mostrar su trabajo en España, donde cosechó innumerables elogios. Posteriormente, fue parte de varias muestras realizadas en Chile. 
De bajo perfil, poco apegado a la exposición pública y humilde, Roberto fue considerado una joya de la escultura argentina. De vez en cuando abría las puertas de su casa taller, un enorme muestrario de criaturas gigantes y sorprendentes, taladas en metal. 
Vivió en El Bermejo, lugar donde desarrolló toda su obra escultórica. Sus trabajos abrazan el surrealismo y se adivina en ellos un distintivo sello: los rasgos de aborígenes, envueltos en misticismo. Figuras severas y optimistas se mezclan entre ángeles laicos, niños barrigones y gigantes.  
El gran maestro Roberto Rosas falleció el 30 de julio de 2015, a los 77 años, quedando la Fundación Rosas para la Escultura funcionando en el mismo lugar donde residió, junto al museo que lleva su nombre.

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