Habla el hermano de Luis Armando Espinoza, desaparecido en Tucumán

“El policía levantó el arma y le apuntó a mi hermano”

Juan Antonio también fue víctima del hecho de violencia institucional, y testigo clave de la causa.
La familia y vecinos comenzaron a buscaban en el monte inmediatamente a Espinoza, y a denunciar a los policías. 

“Pido que me ayuden a encontrarlo, mi mamá está destrozada, conozco bien a mi hermano, no tomaba, no le gustaba el baile, creemos que lo han matado”, dice Juan Antonio Espinoza en medio del monte tucumano, mientras reconstruye el ataque policial que sufrió junto a su hermano Luis Armando, una semana atrás. Cuando ya habían comenzado a golpearlo, Luis intentó defenderlo de los policías, uno de ellos sacó un arma y luego escuchó el disparo. Cayó desvanecido por efecto de un golpe fuerte que recibió en la cabeza. Cuando despertó, su hermano ya no estaba. Página/12 accedió al relato de este testigo esencial que a su vez fue víctima del mismo ataque, y tras el cual Luis desapareció.

El viernes 15 a la tarde, los efectivos de la comisaría de Monteagudo se habían movilizado para dispersar una carrera de caballos cuadrera, cuyos participantes habrían violado el aislamiento social obligatorio por la pandemia. En el trayecto se encontraron con los hermanos Espinoza que iban a visitar a un familiar.

“Por acá venían esos chicos escapando (por los de la carrera), se me cortó la rienda del caballo y me tiró. Veníamos de cobrar en Monteagudo, el caballo se me había disparado con la plata. Mi hermano también había cobrado. Los policías venían haciendo muchos disparos, me pisaron y escuché como cinco disparos. Luis se asomó desde un monte y empezó a gritar que no me peguen. En eso lo veo al policía que levantó la mano con el arma, le apuntó a mi hermano pero luego no escuché más, porque me pegaron en la cabeza”. El relato de Espinoza es escueto pero preciso, él mismo fue víctima de apremios ilegales y así figura en la denuncia. La médica que lo asistió le dijo que se hiciera revisar por traumatólogo y gastroenterólogo por si tuviera lesiones internas, pero él estuvo todo el tiempo a la par de la familia en la búsqueda.

–¿Cuántos policías eran?

–Eran como ocho policías, están las huellas y la sangre, lo sacaron luego por el monte en la camioneta Kangoo, después de que cae baleado. Esto fue a las cuatro de la tarde. Yo estuve dos horas tirado, hasta que reaccioné. Al anochecer lo empezamos a buscar con linternas. No encontramos nada, hicimos la denuncia pero el comisario lo niega, habrá tirado el papel. El viernes mismo a la noche fue mi mamá y mis hermanos. Nos decían que había que esperar 72 horas.

–¿Usted conoce a esos policías?

–Sí, le dije al fiscal que me los ponga adelante y yo le voy a decir quiénes dispararon, a dos conozco de nombre, a Víctor Manuel y a “Villa”. El que saca el arma es bien blanquito, rubio. Al comisario también lo conozco, Montenegro se llama y estaba ese día. Tienen que hablar los dos que no son policías, tenemos los datos de la camioneta, una mujer y el policía Manuel. Ellos están sabiendo adónde lo han dejado a él.

La familia de Luis, Soledad Ruiz y sus seis hijes.

Desaparecer en democracia

Los imputados en esta causa por la desaparición forzada de Luis Armando Espinoza son el subcomisario Rubén Montenegro, el oficial auxiliar José Morales, el sargento primero René Ardiles, el sargento Víctor Salinas, la cabo y dueña de la camioneta usada en el operativo, Miriam González, los cabos José Paz y Claudio Zelaya, y el agente Gerardo González Rojas, todos pertenecientes a la comisaría de Monteagudo.

También está detenido y acusado otro policía de apellido Romano y un civil que se ocupa de vigilar la localidad apodado “Villa”, por Héctor Villavicencio. Esta persona vive en el pueblo de Monteagudo y prestaba colaboración sin armas como seguridad de la comuna rural, una herencia del gobierno anterior que habilitó seguridad “privada” para los municipios.

“Tengo entendido que solía colaborar con la policía”, apuntó Campos. En tanto, los policías Zelaya y González Rojas están implicados en el asesinato de Alan Andrada, detenido en 2018, y brutalmente golpeado en la comisaría de Simoca. El joven de 20 años murió días después por una hemorragia producida por esos golpes.

En la Morgue Judicial de San Miguel de Tucumán, donde está el Equipo Científico del Ministerio Público Fiscal, se hizo el peritaje de las muestras obtenidas en la camioneta Kangoo gris. La abogada de la familia Espinoza, Cintia Campos, espera el informe final y no quiere anticiparse. Al mismo tiempo, participó de otro peritaje en el Centro Judicial Monteros donde fueron analizados una camioneta Toyota Hylux color bordó, un Renault Logan gris con vidrios polarizados, un Volkswagen Fox azul, y una camioneta Kangoo roja. Se encontraron tres manchas pardorojizas en ese último vehículo, que pertenece al policía González Rojas. En la Hylux que pertenece a otro de los detenidos se secuestró una campera negra rompevientos con insignias de Boca Juniors en la que apareció otra mancha pardorojiza.

El miércoles a la noche dos policías fueron indagados por la fiscal Mónica García de Targa durante dos horas cada uno. El cabo Paz y el agente Ardiles se habrían quebrado y aportaron datos que van a generar medidas en otros sectores de la provincia.

Los Espinoza

La madre de Luis, Gladys Herrera, está enferma por problemas renales crónicos y es paciente de diálisis. Están destruidos, esperan que la Justicia encuentre el cuerpo. “Ninguno cree que lo vamos a encontrar con vida, jamás se perdería, se lo buscó por cielo, tierra y agua. Su hermano vio a los policías ir hacia él, escuchó el disparo, son responsables porque en el lugar donde se produjo la desaparición de Luis no había nadie más“, explicó Campos. Esto sucedió más de una hora después del desalojo de las personas que estaban haciendo la carrera de caballos clandestina, y el lugar donde desapareció Luis está lejos de la cancha donde corrían

Para la abogada de la familia, la policía los acusó de haber sido parte de la carrera, y los disparos le produjeron una herida mortal a Luis. “Intentaron llevar a los perros más allá del lugar donde está la mancha pardorojiza que no sabemos si es sangre u otra sustancia, y no se mueven, es decir que desaparece ahí”, indicó la abogada. Ahí lo habrían cargado en la Kangoo que pasó a gran velocidad por un camino de tierra.

“Presumimos que intentaron deshacerse del cuerpo, primero los vecinos pensaron que lo tiraron en el dique El Embalse de termas de Río Hondo, que limita con ese sector de la provincia, pero ahí no lo encontraron. Ahora creemos que lo sacaron de esta jurisdicción”, dijo. Legisladores, intendentes y delegados comunales de la zona se acercaron a la casa de los familiares para colaborar con la búsqueda, asistiendo a las 200 personas que participaron de los rastrillajes, que duraron tres días, miembros de la policía lacustre de la Policía de Tucumán, dos helicópteros de Seguridad Ciudadana, junto a los Bomberos Voluntarios de Simoca.

“La policía de Delitos Complejos no tiene nada que ver con la de las comisarías, es una división especializada para casos como éste, y son supervisados por el ministro de Seguridad Ciudadana”, explicó Campos consultada sobre la inconveniencia de que efectivos de la misma fuerza se investiguen entre sí. Los policías Zelaya y González Rojas fueron acusados por la muerte de Alan Andrada, en un episodio de represión policial que mató al joven de 20 años.

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