Según fuentes del caso, la uniformada dijo que ella descansaba en una cama inflable, prácticamente vestida pues solo se saco sus borceguíes, cuando el denunciado entró, cerró la puerta y la trabó con una silla. Luego se le acercó, le dio la flor, la felicitó y se retiró a su cama. Pero instantes después volvió, se le tiró encima, le sujetó los brazos y le dio besos mientras insistía en que dejara pasar las cosas a otro nivel, indicaron.

El hombre se le tiró encima, le sujetó los brazos y le dio besos mientras ella forcejeaba para evitar el acercamiento. “Desde ese día no pude pegar un ojo”, dijo.

A pesar del miedo de perder su trabajo, la joven confesó el hecho ante sus compañeras, quienes le contaron que no era la primera vez que pasaba algo así en el casino del Escuadrón Núcleo de la Fuerza situada en Marquesado, departamento Rivadavia. Por lo tanto, denunció el episodio en la Comisaría de la Mujer.