Abandono es la palabra que define lo que se vive en un geriátrico de PosadasMisiones, en el que once abuelos quedaron a la deriva sin que ningún familiar reclame por ellos. Todo comenzó hace unas semanas cuando los encargados del hogar en el que residían escaparon con las jubilaciones y pensiones de todos los ancianos que albergaban.

“Encontré el lugar hecho un asco, sucio, abandonado. Había doce abuelos solos, abandonados”, cuenta Rosa Carmen Enríquez. La mujer trabajaba para una señora llamada Noemí ayudándola en los quehaceres de su casa. “Un día me dijo que fuera a ayudarla en el hogar de ancianos y cuando llegué no había nadie a cargo”, agrega.

De los doce abuelos, sólo uno regresó con su familia: los otros permanecen en el hogar, a la deriva y en una carrera contra el tiempo: es que el fin de semana próximo deben desalojar la vivienda porque sus dueños la reclaman. El Defensor del Pueblo local, Alberto Penayo, confirmó que los responsables del geriátrico huyeron con las tarjetas de débito de las jubilaciones de los abuelos que cuidaban.

“Estamos interviniendo y vamos a pedir una medida de acción de protección de persona. Fuimos al banco para pedir que se neutralicen las cuentas de los ancianos, ya que detectamos incluso un caso de una señora cuya jubilación la cobran en Buenos Aires y además tiene varios préstamos a su nombre”, explicó Penayo.

Desesperación

El caso se hizo público cuando Enríquez, junto con el resto de las mujeres que trabajaban en el hogar y ante la imposibilidad de hacerse cargo de los abuelos, acudió a los medios locales para pedir ayuda. El Estado provincial intervino junto a distintivas organizaciones para solucionar el problema y brindarles una solución a los adultos mayores abandonados.

Aunque sólo disponen hasta el sábado para reubicar a todos los damnificados, ya que ese día vence el alquiler de la casa en la que viven hoy. Lo cierto es que, para poder ayudar a los abuelos, es necesario contactar a sus familiares para informarles acerca de la situación. “Me gustaría poder ayudar y hacerme cargo de por lo menos tres abuelos”, sostuvo un vecino llamado Aldo Quintana, quien posee otro hogar de ancianos.

Sin embargo, hasta el momento nadie se ha acercado al lugar y los abuelos permanecen a la expectativa ante un inminente desalojo y el abandono.