El historiador argentino Leonardo Albajari recibirá el premio de honor “Julius Hirsch” 2018 por el proyecto “No fue un juego”. Es la primera vez que el jurado, precedido por el Presidente de la Federación alemana de Fútbol, Reinhard Grindel, distingue con el
mencionado premio a un candidato internacional. El galardón le será entregado el 18 den el Museo alemán de Fútbol en Dortmund.

El proyecto educativo “No fue un juego” de Leonardo Albajari, quien vive en Buenos Aires, consiste en una muestra móvil, que cuenta la historia de marginación, persecución y asesinato de futbolistas judíos durante la época nacionalsocialista de la mano de jugadores, entrenadores y asociaciones seleccionadas.

Según Reinhard Grindel: “Gracias a la iniciativa personal de Leonardo Albajari, por primera vez en la Argentina éstas biografías fueron presentadas públicamente, y de manera comprensible para los jóvenes. Las enseñanzas a partir de la persecución y el asesinato de Julius Hirsch son de relevancia actual e internacional”.

Antes de la Primera Guerra Mundial, “Juller” Hirsch era uno de los mejores delanteros de Alemania y se convirtió dos veces en campeón alemán, una vez con la asociación de fútbol de Karslruhe en 1910 y luego en 1914 con la Federación de fútbol de Fürth.

Hirsch y Gottfried Fuchs fueron hasta el día de hoy los únicos dos jugadores nacionales de religión judía. En 1943 Julius Hirsch fue deportado al Campo de Exterminio Auschwitz-Birkenau y asesinado allí. Con este premio que se otorga desde el 2005, la Federación de fútbol alemana distingue a asociaciones e iniciativas que se comprometen públicamente por la democracia y la dignidad
del hombre y contra el racismo, el antisemitismo y la discriminación.

Uno de los capítulos de la exposición “No fue un juego” también se dedica a la vida y muerte de Julius Hirsch. Asimismo, encuentran espacio las historias de vida de los luchadores de la resistencia Antony Liko (Wisla Krakau), asesinado también en Auschwitz, o del jugador español Satunino Navazo, quien luego de la Guerra Civil en 1936 fue llevado por los nazis al Campo de Concentración