La detención de Amado Boudou fue celebrada por los ultra oficialistas, pero cosechó cuestionamientos desde diversos sectores, incluso entre medios y periodistas muy críticos con el ex vicepresidente y con la proclamada “corrupción K”.

Según la mayoría de los especialistas, la decisión del juez Lijo no se ajusta a derecho, ya que no estaban dadas las condiciones necesarias para dictar la prisión preventiva. Hasta el propio abogado que impulsó la denuncia en 2012, Alejandro Sánchez Kalbermatten, se mostró sorprendido por la medida.

Algo de eso debería sentir el propio magistrado, ya que al encontrarse con el imputado le expresó, a modo de justificación: “No me quedaba otra alternativa. Las cosas cambiaron después del fallo de la Sala II sobre De Vido”.

Así lo contó el periodista Sebastián Lacunza, ex director del Buenos Aires Herald. También reveló que el abogado de Boudou, Eduardo Durañona pidió que las palabras de Lijo quedaran asentadas por escrito, pero el juez se negó.

Según la explicación de Lijo, el fallo de la Sala II de la Cámara Federal respecto de Julio de Vido modifica los criterios para ordenar la prisión en casos donde no hay aún juicio ni condena.