En un pequeño departamento de Villa Santillán, en la ciudad pampeana de Santa Rosa, hubo una masacre entre uniformados por el volumen de la música: murieron dos policías federales y un agente penitenciario.

Los pesquisas dijeron que hubo al menos 15 disparos. Dos de los policías fallecieron en un departamento ubicado en la planta alta de un complejo habitacional, en tanto que el penitenciario pudo bajar y, mortalmente herido, pereció en su habitación.

Los peritos secuestraron tres armas: dos pistolas 9 mm -propiedad de los federales, en el departamento de arriba- y una escopeta -del penitenciario, en el departamento de abajo. Las víctimas fueron identificadas como los policías Gabriel Díaz (subinspector, de 21 años y oriundo de Jujuy) y David Garnica (suboficial ayudante, de 20 años y de Tucumán) y el penitenciario José María Martínez (21 años).

El sangriento episodio se desarrolló a las 3 de la madrugada de ayer en un complejo de departamentos ubicados en la calle José Ingenieros 1140. En un departamento de la planta alta vivía Díaz. En la planta baja alquilaba el penitenciario.

Según trascendió, en el departamento superior hubo una fiesta de la que participaron varios policías, varios de los cuales después se retiraron. Ya a las 3 de la madrugada sólo quedaron dos: Díaz y su compañero Garnica, que residía en otro departamento de la calle Perú al 800. El penitenciario, molesto por la música que a esa hora aún se escuchaba, subió al departamento donde estaban los federales y los increpó. En ese momento se produjo un intercambio de balazos. “Habrían sido unos quince disparos”, dijo el comisario Gustavo Orozco, jefe de la comisaría Tercera. Los dos federales murieron en su departamento y el penitenciario logró bajar y murió dentro de su vivienda, agregó la fiscal Selva Poggi.

Los vecinos, sorprendentemente, no dieron mayor importancia a los disparos. Recién a las 6 fueron encontrados los cuerpos. Los halló un amigo de los uniformados, cuando regresó al complejo habitacional.