La UE pone a los Balcanes en su punto de mira

La Comisión Europea presentará su nueva estrategia para los Balcanes el 6 de febrero y en ella podría plantear que todos los países de la región se integren en la UE en 2025, publica EUObserver.

Si los planes del órgano ejecutivo de la Unión Europea se llevan a la práctica, pasarían a formar parte de ella Albania y los países de la antigua Yugoslavia: Bosnia Herzegovina, Macedonia, Montenegro, Serbia y Kosovo, y se trataría de su mayor ampliación desde 2004, cuando se integraron en ella los países bálticos. Montenegro y Serbia mantienen conversaciones con la UE desde 2012 sobre las condiciones de su entrada.

Sin embargo, muchos son los políticos europeos que ven 2025 como una fecha límite demasiado ambiciosa, como una entelequia cuyo único objetivo sería darle un empujón a las conversaciones sobre el acceso al bloque balcánico. Sobre todo dada la crisis económica de 2008 —cuyas consecuencias todavía se siguen notando en varios países de la Unión—, la ‘resaca’ que todavía pesa sobre la propia economía y las instituciones comunitarias tras la enorme ampliación hacia el este y la presunta influencia de Moscú a la hora de desestabilizar la región balcánica. Las conversaciones y las solicitudes de entrada de estos países al bloque europeo permanecen prácticamente paralizadas desde hace más de una década.

Rusia como motivo de fondo

Bulgaria, en el centro de los Balcanes, asumió a principios de 2018 la presidencia semestral en el Consejo de Ministros de la UE y su embajador ante el organismo, Dimiter Tzantchev, alertó el 8 de enero de que la larga pausa en la que están sumidas las negociaciones de integración juega en contra de Europa y desmotiva a las naciones. Para el embajador búlgaro, la integración es necesaria para contrarrestar la supuesta creciente presencia de Rusia en los Balcanes occidentales.

“La esperanza de un futuro europeo se ha desvanecido. Hay riesgo de que ese vacío lo aprovechen otras potencias (…) Ahora que la economía europea se ha recuperado, tenemos la oportunidad de demostrar que la perspectiva europea [para esos países] es realista”, advirtió Tzantchev.

Varios internacionalistas europeos temen sin fundamento que Rusia siga expandiendo su influencia en una región en la que “ha tenido desde siempre aliados”, advierte UEObserver, y se ha “promocionado como un aliado y una alternativa a las promesas de ser miembro de la UE”.

La presidencia búlgara ante la UE no se ha cuidado de ocultar, en ningún momento, su deseo de impulsar las negociaciones de adhesión, que beneficiarían a Sofía al estar rodeada por Serbia, Kosovo y Macedonia, prosigue EUObserver.

Las disputas territoriales, el principal obstáculo

Sin embargo, el principal escollo para que los seis países balcánicos se integren en el bloque europeo parecen ser, al margen de sus débiles economías —semejantes a las bálticas en el momento de su adhesión—, las pobres perspectivas de mejora, los altos niveles de corrupción y las cuestiones territoriales, destaca por su parte The Financial Times.

España se ha negado a reconocer a Kosovo como país independiente y se ha mostrado, desde el primer momento, contraria a su adhesión. Temen que se siente un precedente para los independentistas catalanes y abogan por que solo cinco de los seis países accedan al bloque comunitario.

“El concepto de ‘WB6’ (‘Western Balkans 6’) no tiene cabida en la dinámica de la integración europea. Kosovo no es parte del proceso de ampliación y tiene su propio marco de relación [con la UE]”, respondió el ministro de Asuntos Exteriores español, Alfonso Dastis, durante una sesión de la Comisión Europea.

El Gobierno español ha recomendado “concentrar los esfuerzos en la adhesión de Serbia y Montenegro”, países ya en negociaciones sobre su integración. Sin embargo, Grecia, Chipre, Rumanía y Eslovaquia tampoco han reconocido la independencia de Kosovo, motivados también por causas internas.

La integración balcánica también desestabilizaría la frontera marítima y terrestre entre Eslovenia y Croacia. Grecia lleva décadas oponiéndose a usar el nombre de Macedonia para la República de Macedonia, debido a la ambigüedad que el término crea entre el país balcánico y la región griega de Macedonia.

A su vez, la alta representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Federica Mogherini, anunció el 1 de febrero su determinación a “apoyar a todos los socios de los Balcanes para que den pasos concretos irreversibles” en su camino hacia la Unión Europea. De esta manera la disonancia en el seno de los 28 —pronto 27 con la salida del Reino Unido— está garantizada en la cuestión balcánica.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *