Con un laboratorio único en el Gran Mendoza, Guaymallén controla la calidad de sus propias obras

El municipio extrae muestras de los materiales que se utilizan en todas las intervenciones urbanas, periurbanas y rurales. Se estudian suelos, asfalto, hormigón y material de reparaciones

Desde principios de 2016, el municipio de Guaymallén hizo de la recuperación vial una de las premisas de gestión, dado el estado de emergencia en el que se encontraban la mayoría de las calles principales y secundarias. Desde que el Plan de Recuperación Vial se ejecuta en todo el territorio, se ha reactivado el laboratorio municipal, que audita la calidad de cada una de las obras en ejecución; controlando que los materiales aplicados en las calles, se correspondan a los licitados en pliegos y cumplan con las normas.

Entre probetas, tubos de ensayo, prensas y tamices, 4 personas trabajan a destajo todos los días para relevar cada una de las obras que Guaymallén ejecuta en todos los distritos. La tarea no es simple: en territorio, se extraen muestras de los tipos de suelos y los materiales de bacheo, reencarpetado y hormigonado. Esas muestras son ensayadas en el laboratorio, en donde se les extraen parámetros de densidad, espesor, resistencia y peso, entre otros.

Uno de los estudios más importantes que se realizan son los de granulometría, claves a la hora de determinar la base estabilizada que requiere una calle a recuperar. “Medimos la densidad del terreno en el mismo tramo. Es lo que hacemos cuando los vecinos nos ven haciendo un pozo en el lugar. Extraemos el muestreo del suelo y lo analizamos. De acuerdo a los resultados, luego podemos saber, por ejemplo, el espesor del material que hará falta para garantizar la obra”, explicó Adrián Brizuela, a cargo del laboratorio.

Guaymallén controla las obras de reencarpetado asfáltico, reparación mediante material de bacheo, reemplazo de losas de hormigón y drenaje, dado que cunetas, cordones y banquinas también se construyen con hormigón.

En el caso del asfalto aplicado en caliente, se inspecciona el tramo intervenido y, con el camión cargado, se analiza el material controlando, por ejemplo, que se aplique a una temperatura de entre 135 y 150 grados centígrados. En cuanto al material de bacheo, se realiza un análisis de los áridos a utilizar para elaborar el material de relleno que se elabora en el predio municipal Los Troncos, en El Sauce, y aportar las indicaciones de aplicación in situ.

Los estudios que se realizan al hormigón son necesariamente minuciosos. Este material es el que el municipio ha decidido aplicar para la recuperación definitiva de gran cantidad de bocacalles y algunas arterias principales, como calle Saavedra. En este caso, las muestras extraídas son colocadas en una pileta de curado, de donde luego pasarán por una prensa en donde se mide la resistencia. “Esto es así porque se trata de superficie que debe soportar el peso de transporte de carga o de exposición a zonas de frenado”, detalló Brizuela.

El laboratorio municipal de Guaymallén es único en el Gran Mendoza. Aunque continuará equipándose, tiene todo lo necesario para estudios profundos de suelos, superficies de rodamiento y materiales de aplicación. Por su complejidad, este tipo de estudios suelen ser encargados a entidades privadas o académicas (como la Universidad Tecnológica Nacional), pero en Guaymallén es el mismo municipio el que cuenta con estas posibilidades.

Ser serios para pedir seriedad

Todos los ensayos que se llevan a cabo en el laboratorio tienen el objetivo de controlar la calidad del propio Plan de Recuperación Vial que se ha trazado la comuna. En ese sentido, el municipio va buscando la excelencia en las empresas que ejecutan las obras por licitación. De allí que cada muestra de asfalto, suelo u hormigón se analice a fondo y sea comparada con la descripta en los pliegos. “Si existen diferencias en densidad, espesor o resistencia, se informa y se solicita a la empresa que corrija los márgenes. Nos regimos por lo detallado en los pliegos y por las normas que está exigiendo Vialidad Nacional”, explicó Brizuela.

Este tipo de auditorías técnicas permite seleccionar las empresas más eficientes, que cumplan con los parámetros exigidos. “Para pedir seriedad, tenemos que ser serios nosotros primero y por eso es que tomamos muestras in situ en todas las obras”, señaló.

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