Las denuncias “malévolas” sobre fraude electoral quedaron sin sustento

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“Lo que está ocurriendo es sencillamente la confirmación de algo que se sabía (que las denuncias carecían de sustento)”, afirmó el abogado Iván Lanegra, secretario general de Transparencia, una asociación civil que sigue al detalle los procesos electorales peruanos.

POR GONZALO RUIZ TOVAR

Dos partidos de derecha dura Renovacin Popular RP y Avanza Pas utilizaron diversos mecanismos para desconocer la victoria de Castillo
Dos partidos de derecha “dura”, Renovación Popular (RP) y Avanza País, utilizaron diversos mecanismos para desconocer la victoria de Castillo.

La decisión de la Fiscalía de Perú de archivar por falta de evidencias las investigaciones sobre un presunto fraude en las elecciones presidenciales del año pasado es un golpe irreversible para esas denuncias lanzadas por sectores de la derecha y consideradas «malévolas» y «forzadas», según coinciden los analistas.

“Lo que está ocurriendo es sencillamente la confirmación de algo que se sabía (que las denuncias carecían de sustento)”, afirmó el abogado Iván Lanegra, secretario general de Transparencia, una asociación civil que sigue al detalle los procesos electorales peruanos.

Lanegra destacó que el proceso que dio ganador al actual presidente Pedro Castillo fue avalado por observadores nacionales e internacionales y afirmó que desde el primer momento quedó claro que los argumentos de la candidata derrotada, Keiko Fujimori, eran “forzados” y ajenos a principios jurídicos.

Las denuncias de Fujimori, su partido Fuerza Popular (FP) y aliados apuntaban a que miles de actas fueron adulteradas, para lo cual se suplantó a centenares de miembros de mesa

Las denuncias de Fujimori, su partido Fuerza Popular (FP) y aliados apuntaban a que miles de actas fueron adulteradas, para lo cual se suplantó a centenares de miembros de mesa.

Esa argumentación se desplomó cuando, interrogados por la Fiscalía, los supuestos suplantados reconocieron sus firmas y la veracidad del contenido de esas actas.

Castillo, del partido de izquierda Perú Libre (PL), venció en junio a Fujimori en segunda vuelta por apenas 44.000 votos (menos de 0,2 puntos porcentuales de diferencia), en medio de uno de los procesos electorales más tensos y polarizados que haya vivido el país.

A partir de entonces, FP y otros dos partidos de derecha “dura”, Renovación Popular (RP) y Avanza País, utilizaron diversos mecanismos para desconocer la victoria de Castillo, lo que tornó aún más explosivo el ambiente.

En medio de las denuncias, que tuvieron un difusor internacional en el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, Fujimori se negó a admitir la derrota e impidió un proceso de transición que al final tuvo que hacerse a las apuradas

Marchas encabezadas entre otros por el líder de RP, Rafael López Aliaga, la excandidata presidencial Lourdes Flores y los exministros Jorge del Castillo y Daniel Córdova, se produjeron en Lima y algunas otras ciudades, mientras que la organización ultraderechista La Resistencia pasaba a acciones de fuerza.

En medio de las denuncias, que tuvieron un difusor internacional en el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, Fujimori se negó a admitir la derrota e impidió un proceso de transición que al final tuvo que hacerse a las apuradas a pocos días de la asunción de Castillo.

Analistas independientes aseguran que las denuncias de fraude nunca estuvieron acompañadas por alguna prueba de mínima credibilidad.

En igual posición se situaron actores internacionales como Estados Unidos, la Unión Europea o la Organización de Estados Americanos (OEA), que en ningún momento le dieron fundamento a los reclamos.

El presidente del JNE y el jefe de la ONPE fueron dos de los más perjudicados en todo el contexto, ya que fueron acosados desde los medios y sufrieron agresiones físicas de parte de La Resistencia, grupo violento formado por simpatizantes de FP y RP

“No es difícil revisar que la teoría malévola del fraude carecía de sustento real o verosimilitud. Los miembros de mesa señalan que estuvieron desempeñando sus funciones y suscribieron las actas”, afirmó el presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Jorge Luis Salas, en entrevista con el diario La República tras el anuncio de la Fiscalía.

“No queda sino deducir que los cuestionamientos estuvieron dirigidos a detener por varios medios el proceso o postergar la expedición de resultados para evitar que se efectuara la proclamación que la mayoría definió con su voto”, agregó Salas.

Una reacción similar tuvo Piero Corvetto, jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), organismo que se encarga de la parte operativa de los comicios: “El discurso de fraude es el de la mentira, similar a los antivacunas”, afirmó, también en entrevista con La República.

“Nunca hubo fraude ni ningún tipo de irregularidad”, resaltó Corvetto, para quien con los mecanismos que existen para la participación de los partidos en todos los niveles del proceso sería muy difícil perjudicar a alguno de ellos.

“No es difícil revisar que la teoría malévola del fraude carecía de sustento real o verosimilitud. Los miembros de mesa señalan que estuvieron desempeñando sus funciones y suscribieron las actas”

Jorge Luis Salas-Presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE)

El presidente del JNE y el jefe de la ONPE fueron dos de los más perjudicados en todo el contexto, ya que fueron acosados desde los medios –muchos de ellos propagadores de la narrativa del fraude-, y sufrieron agresiones físicas de parte de La Resistencia, grupo violento formado por simpatizantes de FP y RP.

Fujimori, quien también perdió por estrecha diferencia las elecciones de 2011 y 2016, apenas reconoció el triunfo de Castillo en agosto, cuando ya iban dos semanas del nuevo Gobierno. Lo hizo sin felicitaciones y con palabras de resignación.

Con el paso de las semanas, las denuncias perdieron presencia, pero FP, RP y Avanza País están en una cruzada en el Congreso para tirar abajo al Gobierno de Castillo.

El mandatario ya superó un primer intento formal de destitución, pero los analistas descuentan que habrá otros.

Fujimori, quien también perdió por estrecha diferencia las elecciones de 2011 y 2016, apenas reconoció el triunfo de Castillo en agosto, cuando ya iban dos semanas del nuevo Gobierno. Lo hizo sin felicitaciones y con palabras de resignación

Para esos mismo analistas, Fujimori y sus aliados deberían aprovechar la decisión de la Fiscalía para disculparse ante el país por sus acciones, aunque consideraron muy poco probable que eso suceda.

“Jamás fue falsificada ni una sola firma de todas las mesas que Fuerza Popular impugnó, pero ¿saben qué es lo peor? Que (Fujimori) no ha pedido perdón”, comentó la abogada y periodista Rosa María Palacios.

“Los políticos son responsables por las decisiones que adoptan y si esas decisiones tuvieron alguna consecuencia, pues deben asumir las consecuencias”, afirmó por su parte, Lanegra.

Fujimori y los demás denunciantes principales guardaron silencio tras conocerse la decisión de la Fiscalía, con excepción del exministro Córdova, para quien “el fraude está establecido por una probabilidad estadística”

En opinión del secretario general de Transparencia, cuando los políticos no hacen mea culpa, lo ideal sería que los votantes lo tuvieron en cuenta y no les dieran su apoyo en una próxima ocasión.

Fujimori y los demás denunciantes principales guardaron silencio tras conocerse la decisión de la Fiscalía, con excepción del exministro Córdova, para quien “el fraude está establecido por una probabilidad estadística”.

Córdova conformó con los congresistas Hernando Guerra García (FP) y Jorge Montoya (RP) la “comisión” que con gran despliegue fue a denunciar el “fraude” ante la OEA, pero fue plantada literalmente en la puerta por el secretario general de ese organismo, Luis Almagro, en uno de los episodios más comentados de esos días.

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