El sujeto, malherido con dos disparos (uno en el cuello y otro en el hombro) corrió cien metros para intentar detener el auto con el delincuente. Su mujer, que ingresó al domicilio para dejar las compras, primero pensó que lo habían secuestrado. Pero poco después, Javier volvió dejando un regadero de sangre en la cuadra.

Una vecina lo llevó al hospital Fiorito y de allí lo derivaron a una clínica privada donde se recupera. Por el caso, la policía detuvo un menor de 17 años y recuperó el auto en la Villa 21-24 también conocida como Villa Zabaleta, ubicada entre Barracas y Nueva Pompeya.