En la madrugada de este jueves, un incendio destruyó parte de la Escuela Primaria N° 32 y la Escuela Secundaria N° 36. Al mismo tiempo, y en el mismo partido, entraron a robar en otra escuela.

Las autoridades declararon que el incendio que dejó sin escuela a cientos de pibes de una barriada humilde fue intencional.

Se podía ver a los alumnos y a sus padres llorando en la puerta de la escuela destruida, junto con sus trabajos, libros y material educativo.

La comunidad educativa de Moreno, mejor dicho, toda la sociedad está conmocionada desde que en los primeros días de agosto la explosión por un escape de gas en una escuela terminó con la vida de la vicedirectora Sandra Calamano, y el auxiliar Rubén Rodríguez.

Un mes más tarde, la docente Corina de Bonis fue secuestrada y le tajearon el abdomen con la frase: “ollas no”. Esta docente, junto a otras, hacían ollas populares para dar de comer a los chicos que no podían ir a las escuelas que no estaban en condiciones seguras.

Además, los docentes reciben amenazas y actos intimidatorios. De todo esto, aún no hay respuestas por parte de la Justicia. No hubo ni siquiera un demorado. Nada.

Y entonces comienzan a circular muchas sospechas, hasta las más descabelladas. Varias de ellas malintencionadas.

Esto se desarma de una sola manera: encontrando a los responsables. Y eso lo tienen que hacer jueces, fiscales y fuerzas de seguridad.

Hay que saber la verdad. Tiene que haber responsables. Y que paguen por lo que hicieron.

Si no es así, todo es mucho más grave.