Empero, específicamente, lo padecen ciervos y alces estadounidenses, que muestran signos de demencia, dificultad para realizar gestos sencillos como caminar y comer, hasta que terminan muriendo. Y el mayor temor es que este mal se extienda al hombre.

Dicha enfermedad neurodegenerativa está ocurriendo particularmente en los Estados Unidos y se han identificado brotes en al menos 24 estados.

La enfermedad se propagaría por priones, proteínas patógenas particulares que “infectan” a los animales y luego causan diversos síntomas, incluidos los descritos anteriormente.

Según Peter Larsen, un veterinario de la Universidad de Minnesota que ha estado estudiando este patógeno que parece indestructible, durante algún tiempo, la enfermedad se ha ido propagando particularmente entre los ciervos salvajes, así como entre los alces y los renos en cautiverio.

El mal se descubrió por primera vez en un grupo de ciervos criados en Colorado, en la década de 1960, y se cree que se propaga de animal a animal a través del contacto directo o a través del contacto con fluidos corporales como heces, saliva u orina.