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Cansados de los despidos y la falta de respuesta por parte de una empresa de calzado, los trabajadores cesanteados decidieron cortar algunos carriles de la avenida Rivadavia y Galicia, en el partido de Avellaneda, para exigir su restitución a las tareas y el diálogo con la patronal.

José Lópes es el apuntado por los   <a href='https://www.cronica.com.ar/tags/despedidos'>despedidos</a> (Pérez Re-Crónica)
Los trabajadores escracharon al dueño (Pérez Re-Crónica).

Uno de los empleados despedidos de la empresa Gaelle, llamado Jorge Villalba, le comentó a Crónica que “quedábamos 65 trabajadores en la planta y éste señor (el alusión a José Lópes) se deshizo de 50 personas y dejó 15 activos que están en la parte comercial. Puso un cartel en la empresa el 23 de agosto que decía sin actividad, pedimos respuesta al Ministerio de Trabajo de Avellaneda y también al Sindicato del Calzado local, y lo único que nos dijeron es que esto se tenía que judicializar, porque esto empezó en junio, nos pagó el aguinaldo en tres veces y eso nos abatió. Al volcarlo al ministerio y sindicato, se hizo un paro y luego llegó la conciliación obligatoria, trabajamos y cuando se venció la conciliación, en ese tiempo, este hombre armó una coartada, nos sacaba fotos y nos filmaba en la comida. Al hacer hasta ese momento 250 despidos había máquina de sobra y argumentaba que nosotros no queríamos trabajar y no es así”.

José Lópes es el dueño de la fábrica (Pérez Re-Crónica)

Villalba agregó indignado que “somos artesanos que hacemos el 70 por ciento del producto a mano y 30 con máquinas, y como la mano de obra nuestra ya no le conviene, echó a los últimos 50 que quedaban, algunos con 45 años de antigüedad, otros que se iban a jubilar. Sigue trayendo materia prima de China y Brasil y la terceriariza, lo ensambla, lo hace por afuera y después cuando esta el producto está terminado, lo vende. Sigue activo trabajando normal por eso quedaron 15, que hacen escanear lo que sale a la venta y sacaron la parte manual y nacional”.

A pesar del mal clima reinante por la lluvia, los trabajadores se las ingeniaron para prender gomas, entregar panfletos a los vecinos, cortar la avenida Rivadavia (en el cruce con Galicia) y mostrar banderas en pos de lograr volver a su trabajo, algo que según Villalba es “bastante difícil”.

“Queremos volver a trabajar porque hoy una indemnización no sirve, porque no se puede hacer nada, si no hay trabajo no se puede invertir. Queremos los puestos de trabajo y él nos dijo que no nos quiere ver por estos escraches, y ¿como no lo vamos a hacer? si no nos dió respuesta y no dió la cara”, finalizó diciendo el empleado cesanteado.