A 36 años de la guerra de Malvinas, los restos del capitán -post mortem- de la Fuerza Aérea Argentina Luis Castagnari descansan desde este jueves en su Córdoba natal, luego de recibir honores militares en una emotiva ceremonia de la que participaron familiares, amigos, integrantes del arma y autoridades.

Los restos de Castagnari llegaron el miércoles a la ciudad de Río Cuarto provenientes de las islas Malvinas, adonde volaron su viuda y sus hijos para cumplir la promesa de regresarlo a su tierra.

“Si no vuelvo, quiero que traigas mi cuerpo y me entierres junto a Gustavito”, dijo el entonces joven primer teniente, antes de partir hacia Malvinas, en 1982 en alusión a su hijo de 3 años que había muerto de cáncer.

El pedido recién se pudo cumplire ste jueves cuando, en la capilla del cementerio Parque Perpetual de Río Cuarto, su viuda y sus cuatro hijos descargaron las lágrimas contenidas durante 36 años, ante el féretro envuelto en una bandera argentina.

Encabezado por el jefe de Estado Mayor General, brigadier general Enrique Amrein, la plana mayor de la Fuerza Aérea rindió homenaje al héroe, integrante del Grupo de Operaciones Especiales, que murió el 29 de mayo de 1982 en medio de un intenso bombardeo inglés en Puerto Argentino.

En representación del gobierno nacional, participó de la ceremonia el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, quien señaló que el de Castagnari es “un caso excepcional” que tiene que ver “con el derecho personalísimo de cada familia y, en este caso, una promesa por cumplir” que “ayuda a cerrar una herida de 36 años”.

De hecho, el funcionario resaltó que la permanencia en el cementerio de Darwin, en las islas, de los restos de los soldados caídos en la guerra de Malvinas, constituye “un ejemplo y una muestra de soberanía también“.

Una delegación oficial, encabezada por Amrein y Avruj llegó por la mañana a Río Cuarto para participar del histórico homenaje al capitán post mortem Castagnari, a bordo de un Fokker F28.

Justo en el momento en que se desarrollaba la ceremonia, se conocía desde Buenos Aires la noticia de un nuevo caso positivo de ADN entre los caídos enterrados en el cementerio de Darwin, con lo cual ya suman 106 los soldados que lograron ser identificados gracias a los trabajos forenses del Comité Internacional de la Cruz Roja.

No era el caso de Castagnari, quien desde que el coronel inglés Geoffrey Cardoso diseñó y armó el cementerio de Darwin, en 1983, descansaba en una tumba debidamente identificada bajo una placa de granito con su nombre, que ahora ya está en poder de la familia.

De acuerdo con la decisión de la familia, el cuerpo de Castagnari será cremado y sus cenizas serán depositadas el 21 de diciembre en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, de Río Cuarto, justo el día en el que se cumplirán 45 años de su casamiento con María Cristina Scavarda en ese mismo templo.

El responso en la capilla del cementerio fue presidido por el obispo de Río Cuarto, Adolfo Uriona, quien destacó “la lucha y el esfuerzo de María Cristina, quien se mantuvo 36 años “sin bajar los brazos” y dijo que “eso es posible solamente por el amor”.

La viuda estuvo siempre escoltada de un lado y de otro por dos de sus cuatro hijos, Roxana Patricia y Martin Adolfo, todos visiblemente conmovidos.

Luego del responso en la capilla, seis integrantes del Grupo de Operaciones Especiales, con sus uniformes y armas de combate, cargaron el cajón y se inició una procesión por los jardines del cementerio privado hasta el lugar donde los restos de Castagnari serán cremados.

Allí, en un breve acto, lo despidió -en medio de lágrimas- uno de sus compañeros de promoción: “Hasta siempre querido ‘Furia’ te despedimos como un héroe de nuestra Patria”.

El jefe de la FAA aclaró que Castagnari no es el primer caído que regresa a su tierra natal tras la guerra y recordó el caso de Fernando Casado, algunos de cuyos restos óseos fueron entregados a su familia en septiembre del 2008, luego de que fueran devueltos por el Reino Unido tras permanecer 26 años en una estación de policía en las islas.

Fuente: Télam