Un hombre de 52 años, que vivía solo en una casilla del humilde barrio Independencia de Neuquén, apareció muerto y comido por sus propios perros. El macabro hallazgo se dio en el patio de su casa, ubicada en la esquina de Pérez Novella y Casimiro, y los vecinos dieron aviso a la Policía luego de ver el cadáver desde las medianeras y el techo de las casas linderas.

De los primeros datos de la investigación se desprende que el sujeto, que según los vecinos era alcohólico, murió de un paro cardíaco. Y teniendo en cuenta su avanzado estado de descomposición, pasaron varios días antes de que sea encontrado. Fue por eso que sus propios perros, presos del hambre por no ser alimentados, lo mordieron en varias partes del cuerpo y le comieron parte de la pierna.