Con esa palabras, en inglés y desde Estados Unidos, el presidente Mauricio Macriconfirmó que irà por un segundo mandato. Hasta ahora jamás había sido tan contundente al hablar de su posible reelección: en entrevistas con periodistas y en diversos formatos (preguntas por Instagram, Facebook, etc.), el mandatario siempre respondía que se quedaría “lo que haga falta”, pero sin confirmar que será candidato por Cambiemos en 2019.

Macri eligió despejar las dudas sobre el futuro político del partido oficialista nada menos que durante la gira con la que busca recuperar la confianza del mundo de las finanzas en su plan económico. No es casual que lo haya hecho durante una conversación con la agencia Bloomberg, especializada precisamente en llevar información especializada para ese sector.

Hasta ahora, y especialmente desde que comenzó la fuerte crisis cambiaría, económica y política, se especulaba con la posibilidad de dejar ese lugar a quien mejor mide en todas las encuestas: María Eugenia Vidal.

Ni la gobernadora bonaerense ni el gabinete nacional querían esa opción, y la descartaban en público, pero era un “plan B” en caso que la recesión y el desgaste que soporta el Ejecutivo Nacional se hiciera demasiado pesado.

Considerando cerrado el recambio y maquillaje de su gabinete (que no tuvo incorporaciones ni reducción de personal, tras los rechazos de SanzMelconián y Prat Gay), Macri buscó apagar otro fantasma que lo persigue desde el dìa que asumió: poder terminar su mandato. Cada viaje que hace al exterior debe responder sobre el rol del peronismo. Todos quieren saber si podrá comandar el ajuste encarado sin perder gobernabilidad. Su definición fue la forma de asegurar que sí.

El escenario político, que incluye el paro de la CGT de mañana se completa cuando se analiza la economía: nadie duda que la recesión que comenzó a mitad de año se extenderá hasta principios del próximo. En el oficialismo esperan que la caída comience a frenarse en el segundo trimestre, y se transforme en crecimiento fuerte a partir del segundo. Ahí también Macri confirmó que “no hay plan B”: descartó impuestos a viajes al exterior y otras formas de control de divisas: “esas estupideces quedaron superadas”, dijo.

También sería cierto afirmar que tampoco hay un “plan A”. Las decisiones quedaron supeditadas a las exigencias del FMI, que endurecerá sus requisitos de ajuste fiscal, plasmadas en el Presupuesto. Desde ahì el resto de las variables se acomodarán en torno a ese objetivo, como al principio del mandato fue el combate a la inflación (incluso congelando el crecimiento) y en 2017 fue mover la economía (dejando de lado la preocupación por el déficit fiscal) de cara a las elecciones, mediante la obra pública.

El tipo de cambio competitivo impulsará algunas exportaciones, y esperan que los salvavidas que el ministro de Producción y Trabajo Dante Sica pueda arrojarle al resto de los sectores de la economía alcancen para minimizar los daños. Si será suficiente o no, determinará en buena medida la consideración de un enorme sector de la población en torno del nivel en que se cumplieron las promesas de campaña de Cambiemos, la pasada y la que vendrá.