Después de la ansiedad, la emoción y esas miles de preguntas sin respuesta que genera el período del embarazo, los padres reciben un golpe inesperado cuando caen en la cuenta de que tienen que regresar a su hogar tal como habían salido antes del parto, los dos solos, pues su hijo debió quedar internado en neonatología tras haber nacido prematuro.

Así como todos los días se enfrentan a un parte médico y juegan una lucha interna contra la ansiedad de llevar a su hijo por fin a casa, los padres también tienen que lidiar con una licencia laboral que resulta escasa habida cuenta del tiempo en que el pequeño permanece internado. Un tema en el que las organizaciones y especialistas trabajan desde hace muchísimos años.

Hoy la licencia por maternidad es de 90 días, mientras que los papás sólo tienen 48 horas, según lo dispuesto por la Ley de Contrato de Trabajo N° 20.744. Esto, más allá de los acuerdos que se pueden hacer en el ámbito privado, no presenta ningún tipo de excepción si el niño nace de manera prematura. En estos casos, los tiempos son mayores, no sólo por la hospitalización sino también por los cuidados ambulatorios que un bebé demanda, sumados a los controles posteriores.

De acuerdo con la explicación de la presidenta de Apaprem (Asociación Argentina de Padres de Niños Prematuros), Andrea Dolce, se “impide el apego, la lactancia indiscriminada y los controles estrictos que estos niños necesitan al ser externados. Es indudable la necesidad de una actualización legislativa en la materia ya que las normas vigentes no prevén nada en relación con lo expuesto”. Atentos a esto, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado se han presentado iniciativas que prevén una modificación de la Ley de Contrato de Trabajo.

En noviembre de 2016, la Comisión de Trabajo y Previsión Social de la Cámara Alta dio dictamen al proyecto que pretende sustituir el artículo 177 de dicha ley, ampliando de 90 a 100 días la licencia por maternidad y pasando de 2 a 10 los días para “el otro progenitor”. Al mismo tiempo, estipula que en el caso de nacimiento prematuro, “se acumulará al descanso posterior de la madre todo el lapso de licencia que no se hubiere gozado antes del parto de modo de completar los cien (100) días”.

Además establece que “la licencia de la madre se acrecentará con el número de semanas equivalentes a la diferencia entre el nacimiento a término, establecido este en treinta y siete (37) semanas, y la edad estacional del recién nacido, debidamente comprobada”. Por último, también clasifica a los bebés de bajo riesgo (que pesan entre 1.500 y 2.500 gramos) y los de alto riesgo (que pesan menos de 1.500 gramos) para adecuar la licencia de acuerdo con la situación. “Quienes nos representan tienen una oportunidad trascendente de aportar una solución largamente esperada por la familia del bebé prematuro”, señalaron desde Apaprem.