*Desde Santiago de Chile para Infonews

En el marco de los festejos del día del trabajador la productora La Fonda Permanente, convocó a Miss BoliviaCelso Piña de México, la banda jamaicana Skatalites, entre otros músicos invitados que brindaron diferentes shows en tres escenarios consecutivos.

Cerca de las 22 horas, la cantautora se presentó y realizó un recorrido con temas de su último álbum Pantera y de sus dos discos anteriores Alhaja y Miau. Fue próximo al cierre de su show cuando desde la organización apuraron su salida del escenario. La cantante que estaba por hacer una de sus canciones nuevas, tuvo que cambiar abruptamente su rutina y dirigirse directamente a su éxito “Tomate el palo”, donde también, hizo alusión a que le estaban pidiendo que abrevie su presentación.

Al terminar el tema y sonando las otras bandas desde los escenarios aledaños, en medio del recital, Paz Ferreyra no se quedó con las ganas y le manifestó al público presente que antes de pasar a su última canción quería dejar unas palabras sobre un problema mundial. Así fue como, sin música que la acompañe, solo con su voz, Miss Bolivia se plantó y recitó su tema: “Paren de matarnos”.

“Si tocan a una, nos tocan a todas, el femicidio se puso de moda, el juez de turno se fue a una boda, la policía participa en la joda. Y así va la historia de la humanidad, que es la historia de la enfermedad. Ay, carajo, qué mal que estamos los humanos, loco, paren de matarnos”dice unas de las frases de la artista, que días atrás presentó su video oficial en el que varias mujeres del ambiente colaboraron poniendo la cara, apoyando y acompañando el mensaje.

“Paren de matarnos”

Luego de manifestar su claro repudio a la violencia de género frente al público chileno, la presentación de la argentina cerró con una canción dedicada a los trabajadores, y recordó por qué se conmemora el primero de mayo en honor a las miles de personas que murieron luchando por sus derechos.

Una vez finalizado el show de Miss Bolivia, el festival continuó con la actuación de otras bandas y, así como sucede día a día en la vida cotidiana, luego de que una mujer, pusiera sus ovarios y realice un reclamo por todas las mujeres que sufren a diario el abuso y la violencia machista, el patriarcado volvió a mostrar sus garras. En el mismo escenario, la agrupación chilena Reza ka, entonó minutos después el himno de Damas Gratis: “El Champú”, una canción que, trata a la mujer de culpable y merecedora de insultos.

Ayer, en el Club Hípico de Santiago de Chile, parte del público que había escuchado y aclamado, junto a Miss Bolivia, “Paren de matarnos, ni una menos, viva nos queremos”, pronto se olvidó de las cifras alarmantes del genocidio que vivimos las mujeres en todo el mundo y se sumó felizmente a corear: “vamos a la barra que hoy quiero ver por un champú, que podés hacer, dale ta pú, pero bailá bien pu”.

Poco habrá quedado en la memoria de aquellos que escucharon a Paz Farreyra minutos antes, reclamando y gritando: “porque usaba la falda muy corta, se la pasan culpándome a mí”. Seguramente, al corear: “baila bien pu”, olvidaron las palabras de Miss Bolivia, así como día a día, vemos convertirse en un discurso políticamente correcto acompañar el reclamo de las mujeres públicamente, pero en la intimidad la violencia psicológica machista es naturalizada como parte de la cultura popular.

De la misma manera, que durante ese himno se escuchaba y se cantaba en Santiago, tampoco, se recordó a la joven española que esta semana fue agenda de la prensa mundial por haber sufrido una violación múltiple por los miembros de la Manada, injustamente condenados a un plazo irrisorio por abuso sexual.

Sin pensarlo, sin preguntarse, y sólo disfrutando de la música pegadiza que nos regala la hermosa cumbia, que tanto queremos, tal vez, volviéndolo como un acto normal, natural, donde el sentido común queda circunscripto y avalado por infinidad de años de machismo y patriarcado, quizás por eso, y por miles de razones más que podemos analizar pero que no podemos entender, ese grito desesperado de una mujer queda apagado y olvidado por una cultura aplanadora que nos está matando de a poco.

Seguramente, yo como mujer, estoy escribiendo esta nota por conchuda, por lesbiana, por machona, seguramente soy una amarga que no baila cumbia, o si lo hago soy una puta que busca ganarse el agravio de cualquier macho. O, ni siquiera, tal vez usted acuerde conmigo pero cuando caiga la noche, olvidará esta nota, prenderá su televisor, Tinelli aparecerá en la pantalla y otra vez naturalizaremos el culo de alguna mujer objetivada. U otra vez, dictaminaremos que Calu debe haber calentado a Darthes; la señora levantará la mesa de todos los comensales de la familia y el padre le dirá a su hija adolescente que no vuelva sola muy tarde.

Como dice la letra de Miss Bolivia: “el femicidio se puso de moda”. Está en nosotros, individuos y seres sociales, empezar a evaluar nuestros actos y frenar esta avalancha mundial de odio contra las mujeres.