Se sospecha que fue un suicidio debido a que había dejado una carta, de la cual no trascendió su contenido.

Se esperan los resultados de la autopsia y de las pericias realizadas en el lugar para confirmar o no que se trató de un suicidio. También se tomaban declaraciones al entorno del funcionario quilmeño para saber si estaba deprimido o si algo lo preocupaba tanto como para tomar tan trágica determinación.

Si los resultados confirman las sospechas de los investigadores de que se trató de un suicidio, y si se determina que nadie lo indujo a hacerlo, el expediente quedará cerrado ya que no habrá más que investigar.

El hijo que lo encontró no escuchó nada, no había puertas forzadas, ni indicios de que hubiera existido una pelea, en principio no se hallaron rastros de una tercera persona en el lugar. Cuando el hijo esté en condiciones se le tomará declaración por si tiene algún detalle más.

La carta está en poder de los investigadores y se presume que es un texto de despedida a sus seres queridos.

Los vecinos estaban conmocionados por lo sucedido, no imaginaban que pudiese pasar una cosa así. La causa está caratulada “averiguación de causales de muerte” hasta que pueda definirse qué fue lo que sucedió.

Se secuestró el celular de la víctima para precisar si en él se encuentran detalles que permitan saber a los investigadores si estaba deprimido o si había recibido alguna amenaza. Las llamadas realizadas o los mensajes serán analizados por especialistas.

En principio la última persona que lo vio con vida fue su hijo Mariano antes de acostarse, su testimonio será importante para saber cuál fue la percepción del estado de ánimo de su padre.