El paso del tifón Mangkhut el pasado sábado en Filipinas dejó muertes y destrozos. Una de las ciudades más afectadas fue Itogon, en el norte del país, donde las autoridades retomaron los trabajados de búsqueda y rescate de víctimas que quedaron sepultadas en barro en una mina en la que intentaron refugiarse.

El alcalde de Itogon, Victorio Palangdan, informó que, por el momento, confirmaron 34 muertos. Sin embargo, señaló que habría entre 40 y 50 personas atrapadas dentro de la mina, por lo que no se descarta que haya más víctimas fatales.

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Las fuertes inundaciones y deslizamientos de tierra sepultaron la mina y cuatro precarias casas en la que vivían los mineros, quienes ignoraron las advertencias de la policía de no quedarse en ese lugar ante la inminente llegada de Mangkhut.

“Pensaron que el área era segura y la convirtieron en un centro de evacuación para sí mismos. Las autoridades intentaron convencerlos para que se fueran pero lo rechazaron”, explicó Palangdan en declaraciones a una radio local.

Dos mineros lograron escapar del corrimiento de tierra arrastrándose por un túnel de la mina que, según las autoridades, estaba cerrada desde 2009 aunque algunos mineros la explotaban de manera ilegal.

El último recuento provisional de la Policía Nacional arrojó que los fallecidos en todo el país son, al menos 65, aunque no está claro si la cifra incluye las 34 víctimas confirmadas de la mina de Itogon o solo algunas.