El 19 de octubre de 2006, Pablo Plaul, un joven de 17 años perdió la vida al tocar la luminaria de un hotel de Puerto Iguazú, en Misiones mientras se encontraba en un viaje de estudios. En las últimas horas la Corte Suprema de la Nación denegó por segunda vez a la familia de la víctima, la revisión del fallo. A la luz de lo ocurrido la muerte de Pablo no tiene responsables. Una aberración que no sólo duele sino que preocupa.

Héctor Plaul, padre de Pablo, hizo su reflexión al respecto: “La misma Corte que votó la ley del 2×1 a favor de los delitos de lesa humanidad votó ahora la impunidad por un homicidio. La causa en Misiones fue nefasta, sin embargo tuvimos un doble rechazo del Máximo Tribunal. Primero por el art. 280 del Código Procesal y Código Comercial, que no es obligatorio, pero cómodo, prepotente y omnipotente, al decir: …La Corte, según su sana discreción, y con la sola invocación de esta norma, podrá rechazar el recurso…, menos de una carilla? y segundo, Que las decisiones de esta Corte no son(…) susceptibles de recurso alguno… sin que en el caso se configure algún supuesto estrictamente excepcional que justifique…, ahora la muerte no es excepcional“.
¿Por qué el caso llegó a la Corte?

Por los horrores procesales. En Misiones,donde la Justicia es dominada por feudales que compran voluntades no existía la figura del “particular damnificado” y no pudimos ejercer ese derecho. El fiscal Alejandro Monzón tenía sobradas pruebas contra Ricardo Ayala, que regenteaba el hotel, sin embargo solicitó su sobreseimiento por “dudas insalvables”. Esto no lo detectó la Corte. Tampoco que fue investigado por supuesta falsificación de firma a un juez. ¿Debo creer que los ministros gozan de “sana discreción”? ¡No recibieron a la familia! Esta justicia mata. Seguiremos, con el doctor Alejandro Bois, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos “exigiendo justicia”.

Plaul agradeció la solidaridad recibida en la página: xvosx pabloxtodos.com y en su correo personal: hplaul@gmail.com