La Liga Árabe rechazó el plan de paz de Estados Unidos para Medio Oriente durante una cumbre extraordinaria del organismo en la que el presidente palestino, Mahmud Abbas, amenazó con cortar relaciones con los Estados Unidos e Israel.

“Hemos informado a Israel y Estados Unidos de que no habrá ninguna relación con ellos, incluido el ámbito de la seguridad”, expresó el presidente palestino durante el encuentro en El Cairo, convocado para discutir la iniciativa de paz presentada esta semana por el presidente estadounidense, Donald Trump.

“Nunca aceptaré esta solución”, se plantó y aseveró: “No voy a dejar registrado en mi historia que he vendido Jerusalén”. Agregó que los palestinos mantienen su compromiso de poner fin a la ocupación israelí y de establecer un Estado con su capital en Jerusalén este, tal como sostiene la solución de los dos estados, la de mayor consenso mundial.

“El acuerdo queda totalmente rechazado”, afirmó Abbas y aclaró que su gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) sigue apostando por un proceso de paz regulado por “un mecanismo internacional”“No aceptaremos a Estados Unidos como único mediador en ninguna negociación con Israel”, agregó Abbas, citado por la cadena de noticias qatarí Al Jazeera. Al término de la sesión, la Liga Árabe resolvió “rechazar el acuerdo del siglo estadounidense-israelí, que no cumple el mínimo de los derechos y las aspiraciones del pueblo palestino”.

La resolución agrega que el plan anunciado por Trump “contradice las referencias del proceso de paz” entre palestinos e israelíes, que hasta el momento estaba basado en “ley internacional y las resoluciones relevantes de la ONU”. Por ello, instó Estados Unidos a “comprometerse con las referencias (legales) internacionales del proceso de paz justo, continuo e integral”, según el texto, que fue reproducido por la agencia de noticias EFE.

El martes, desde Washigtnon, y junto al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el presidente Trump dio a conocer una propuesta para un acuerdo de paz que no fue discutida con la partes palestina. La misma permite a Israel anexar todos sus asentamientos de Cisjordania, considerados ilegales por los palestinos y la mayoría de la comunidad internacional, así como el Valle del Jordán, que representa más del 30% de Cisjordania. A los palestinos les otorgarían la Franja de Gaza, trozos dispersos de Cisjordania y algunos barrios en las afueras de Jerusalén, todos unidos por una nueva red de rutas, puentes y túneles bajo control israelí.

Israel controlaría las fronteras, el espacio aéreo y la seguridad en general. El plan aboliría el derecho al retorno de los refugiados palestinos desplazados por la guerra de 1948 y sus descendientes, una demanda palestina clave. En la cumbre árabe, Abbas dijo que no quiso atender recientes llamados telefónicos de Trump porque sabía “que eso sería usado para decir que consultó” con ambas partes.

Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Omán asistieron a la presentación del plan de paz en la Casa Blanca, en una señal tácita de apoyo a la iniciativa estadounidense. Arabia Saudita y Egipto, aliados cercanos de Estados Unidos, dijeron que apreciaban los esfuerzos del presidente Trump y pidieron nuevas negociaciones sin comentar sobre el contenido del plan. Por su parte, Jordania, rechazó cualquier anexión israelí de tierras palestinas y reafirmó su compromiso con la creación de un estado palestino basado en las líneas establecidas en 1967, que incluye toda Cisjordania y Jerusalén este.